Agudo dice que la deducción de vivienda tiene "efectos perniciosos" y ha beneficiado a los promotores para subir precios

Insiste en que se aprecian "brotes verdes" aunque el sector inmobiliario crea que sigue "en el fango"

SANTANDER, 20 (EUROPA PRESS)

El consejero de Economía y Hacienda del Gobierno cántabro, Ángel Agudo, defendió hoy la propuesta del Ejecutivo español de limitar las deducciones por compra de vivienda porque, según dijo, esas deducciones tienen "algunos efectos perniciosos" que dificultan el objetivo de impulsar una economía "más sana y sólida", ya que "distorsionan" la decisión de ahorrar, empujan la riqueza hacia la compra de vivienda y, con ello, nuestra economía es menos competitiva.

Además, recalcó que los beneficiados por las deducciones de vivienda han sido los promotores, "que han incrementado los precios y dificultado el acceso a la vivienda" a los ciudadanos, mientras estos, desde la introducción de las deducciones en el año 1999, han tenido que duplicar el esfuerzo para la compra.

Según comentó, en el año 1999 un trabajador necesitaba destinar tres años completos de su salario para comprar una vivienda y la cuota mensual de la hipoteca representaba el 20 por ciento de su salario. En 2008, hacía falta el sueldo íntegro de siete años para comprar vivienda y el 41 por ciento de los ingresos mensuales para pagar la cuota de la hipoteca.

También destacó que el Instituto de Estudios Fiscales estima que la vivienda es un 23 por ciento más cara por el hecho de existir deducciones y afirmó que la OCDE y el Fondo Monetario Internacional, cuando estaba al frente el ex ministro Rodrigo Rato, ya alertaron la "vinculación estrecha" existente entre las deducciones de vivienda y la burbuja inmobiliaria.

Agudo respondió así en rueda de prensa a preguntas de los periodistas sobre las críticas que hizo ayer la Asociación de Constructores y Promotores de Cantabria en relación a las medidas anunciadas por José Luis Rodríguez Zapatero en el debate del Estado de la Nación, unas medidas que, según la asociación, son "parcheantes" y no permitirán liberar el stock de vivienda.

El consejero aseguró que lo que buscan los constructores con su rechazo a la limitación de deducciones es "mantener el precio de la vivienda", pero consideró que se trata de una "defensa torpe" del precio, cuando la medida del Gobierno va a activar el mercado inmobiliario hasta 2011 y va a evitar un "desbarajuste de enormes proporciones" en el sector y el "deterioro descomunal" de precios que podría registrarse si no se hace nada.

INVERSIÓN EN I+D+i

Frente a ello, el consejero respalda esa política de limitación de deducciones y potenciar el mercado de alquiler para que sea "interesante y competitivo", lo cual, a su juicio, hará también más competitiva la economía española.

En este sentido, resaltó que el pasado año las deducciones por vivienda sumaron 7.500 millones de euros, "más de lo que se gastó en I+D+i" y equivalente al presupuesto de todo el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Si ese dinero se hubiera destinado a invertir en investigación, desarrollo e innovación, la inversión de España en estos sectores estaría ya en el 3 por ciento del PIB, por encima de los Objetivos de Lisboa.

Además, hizo hincapié en que los principales beneficiarios de esas deducciones no son las clases medias y rechazó por tanto que la limitación de las deducciones vaya a perjudicar a este grupo. Así, recalcó de los 7.500 millones de euros de deducciones del pasado año, el 15 por ciento fue a parar al 10 por ciento de los contribuyentes con más recursos, y sólo un 4 por ciento se repartió entre el 10 por ciento de los contribuyentes con menos recursos.

Según Agudo, inclinar el mercado hacia el alquiler permitiría destinar más ahorro a productos financieros, por ejemplo, vinculados al I+D+i; y a la vez, dar mayor libertad de movimientos a los trabajadores para buscar oportunidades profesionales en distintos lugares sin estar "amarrados" a una hipoteca.

MENOS PROPIEDAD, MÁS COMPETITIVIDAD

De hecho, el consejero destacó que hay estudios internacionales que constatan que "a mayor tasa de propiedad" en la vivienda la economía es menos competitiva, porque la propiedad "dificulta la movilidad del trabajador en busca de oportunidades". A modo de ejemplo, señaló que España tiene una tasa de propiedad del 85 por ciento, mientras en el conjunto de la Unión Europea es del 64%, en Francia del 63% y en Alemania del 43%.

En esta situación, España tiene un modelo de crecimiento "más frágil y con menos tecnología" que los países del entorno y eso es lo que explica que, pese a registrar menores recortes en el PIB que otros estados (en el primer trimestre el PIB se contrajo un 3% en España y un 7% en Alemania) se esté destruyendo más empleo, comentó.

Por ello, consideró "absolutamente imprescindible" un nuevo modelo de crecimiento en el que la construcción tenga "un papel importante, pero más vinculado al I+D+i", y en el que cobren mayor peso otros sectores de presente y de futuro. Reconoció que eso no se hace "de la noche a la mañana", pero recordó que el Gobierno cántabro lleva ya "cinco años" trabajando en ello y está "empezando a notarse".

BROTES VERDES

También insiste en que se aprecian ya algunos "brotes verdes", aunque entiende que los constructores digan que se sigue "en el fango", pero sólo ellos, matizó. Así, reconoció que lo que peor está es el mercado inmobiliario, pero lo achacó a los "excesos" del pasado y a la "burbuja" que existía ya antes de la crisis.

De todas maneras, resaltó que la realidad es "poliédrica" y se debe entender desde todos los puntos de vista "no sólo desde uno". Así, aludió a indicadores como la mejora del comportamiento de las bolsas y del mercado de trabajo, o en el caso cántabro, la evolución del Puerto, el aeropuerto y la actividad comercial, que indican que podemos estar "vislumbrando" una situación de "brotes verdes". "Es verdad que los brotes verdes se los pueden comer las cabras. Pero eso es así, existe esa situación", apostilló.

Por último, recalcó que el primero en hablar de 'brotes verdes' fue el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al que le han seguido después el Fondo Monetario Internacional, la OCDE, el Banco Central Europeo, el Banco de España y la ministra de Economía española, Elena Salgado.