Adif adjudica el contrato para la ejecución de las pruebas de carga en 44 viaductos y 47 pasos entre Cuenca y Valencia

CUENCA, 2 (EUROPA PRESS)

Adif, entidad pública empresarial adscrita al Ministerio de Fomento, ha aprobado la adjudicación de un contrato de servicios de asistencia para la realización de pruebas de carga y posterior recepción de los puentes en el tramo Gabaldón-Valencia-Almussafes, de 164 kilómetros, de la línea de alta velocidad Madrid-Castilla La Mancha-Comunidad Valenciana-Región de Murcia. El contrato ha sido adjudicado a la UTE formada por Ineco, Ingeniería de Instrumentación y Control y Ofiteco.

El contrato se ha adjudicado por un importe de 2.312.163,8 euros, ontempla la realización de las pruebas de carga en 44 viaductos y 47 pasos entre inferiores, de fauna y obras de drenaje. En total, 9.786,7 metros de viaductos y 547 metros de pasos en los que se ejecutarán las pruebas de carga, informó en nota de prensa Adif.

Dentro del trayecto Gabaldón-Valencia, destacan por sus peculiaridades las pruebas que se realizarán en los tres viaductos situados en la zona del embalse de Contreras: el viaducto de Cuesta Negra (220 metros), el de El Embalse de Contreras (587 metros) y el del Istmo (830 metros).

En el trayecto que se ha adjudicado, sobresalen las pruebas a realizar en el tramo Buñol-Cheste, donde se acometerán las ensayos en tres estructuras que cruzan la A-3: dos viaducto y una pérgola, que en conjunto suman una longitud de 327 metros. En este tramo, además, se efectuarán las pruebas en una pérgola sobre el ferrocarril convencional de la línea Valencia-Cuenca y en otros tres viaductos.

En la periferia de Valencia, por su peculiaridad y situación, destaca el viaducto del Turia, de 572 metros; y en los tramos de Picassent-Alcàsser y Alcàsser-Valencia, se realizará las pruebas de carga sobre 12 viaductos que atraviesan distintas carreteras (CV-33, CV-36, CV-406, A-7, AP-7), que en su conjunto miden un total de 1.939 metros.

Las pruebas de carga sobre puentes son preceptivas y se recogen en la normativa de Adif, cuya finalidad es comprobar, antes de la puesta en servicio de la línea de alta velocidad, que los viaductos y pasos cumplen los requisitos técnicos y de seguridad.

El contrato contempla tres fases: análisis preliminar, ejecución de las pruebas e informe final. La empresa encargada de la realización de las pruebas inspecciona primero cada puente que vaya a ser objeto de prueba de carga, en la que se analizan los elementos estructurales.

Después, se realiza la inspección principal para obtener una información sobre el estado funcional y resistente de cada estructura, con especial incidencia en los cimientos y terrenos de apoyo.

La empresa, tras la primera fase de análisis, confecciona un proyecto de las pruebas de carga. La ensayos se realizan bajo la supervisión de un director de Prueba de Carga, que recae en un técnico con amplia experiencia demostrada en estructuras de hormigón armado y pretensado.

Las pruebas se realizan con trenes de carga, normalmente en horario nocturno. Se ejecutan pruebas estáticas y dinámicas, y sus resultados se van conociendo en el momento. Tras la realización de los trabajos, se redacta un informe en el que se dictamina si la estructura es apta para su puesta en servicio.