Chrysler, la tercera de Detroit, presenta suspensión de pagos y negocia una alianza con Fiat


Chrysler, el tercer fabricante de automóviles de EEUU, ha presentado hoy la suspensión de pagos al acogerse al Capítulo 11, una figura legal que permite a las empresas que la usan volver a su actividad de forma más sencilla y rápida una vez que se reestructuran sus cuentas. Chrysler, que se escindió de Daimler Benz hace dos años y tras fusionarse con hace apenas 10 años, se encuentra en negociaciones avanzadas con el fabricante italiano Fiat para crear un nuevo grupo. El fondo de capital riesgo Cerberus perderá el 80% de su participación en el capital.

Tranquilidad en España

La situación en la filial española del grupo Chrysler es de tranquilidad, aseguró a Efe un portavoz de la compañía, porque, dijo, el proceso de quiebra en Estados Unidos no es un cierre de la compañía. Este es el mismo ambiente en la estructura europea de Chrysler, no afectada, según explicó, por la situación en el mercado norteamericano, en el no ha habido acuerdo entre la compañía y algunos de sus acreedores.

El sistema de quiebra en Estados Unidos, agregó, es un instrumento que preserva la viabilidad de la compañía, porque se trata de que los acreedores cobren ordenadamente a través de un juez. En este momento, Chrysler tiene activos para responder a los acreedores, pero no dispone de liquidez para hacer frente de inmediato a los pagos de una deuda que asciende a 6.900 millones de dólares, por lo que acude a la declaración de quiebra.

Una vez sometida al proceso de quiebra, es el juez el que garantiza y marca los plazos de pago de la deuda a los acreedores, por lo que la compañía continúa con su actividad. La fuente aseguró que el acuerdo con Fiat está firmado y ello es una garantía más de la continuidad del grupo automovilístico estadounidense, hasta el punto de que la dirección de Chrysler podría pasar a un ejecutivo nombrado por el grupo italiano, que tendría aproximadamente un 35% de las acciones de la nueva compañía, hasta ahora en manos del fondo de inversiones Cerberus.

El resto del accionariado de la nueva Chrysler está mayoritariamente en manos del sindicado UAW, con un 55%, mientras el resto pasaría a manos del Gobierno de Estados Unidos, con un 8% y el de Canadá, con un 2%, según el proyecto del Departamento del Tesoro filtrado hoy a la prensa estadounidense. El grupo Chrysler en España, dirigido desde hace dos años por Javier Marijuán, es una de las 22 filiales de la división europea, con una plantilla de 47 trabajadores y una red de concesionarios que seguirá funcionando como hasta hoy, según el portavoz.