Felipe González: “Invertiría en entidades financieras, sin duda. Saldrán adelante”


“Tenemos una crisis sistémica, pero sin alternativa de sistema (…) Hemos vivido en el desahorro y el ahorro, precisamente, se ha desplazado a potencias emergentes como China. Lo que más me preocupa es que en Europa no se ha dado cuenta de ese cambio”. Son palabras de Felipe González, ex presidente del Gobierno de España entre 1982 y 1996, que abogó este miércoles por ejecutar reformas estructurales sobre cuatro ejes principales (tecnología, energía, inmigración y seguridad) para sacar a Europa de un camino que el califica como “la dulce decadencia”, en referencia a la combinación del estado del bienestar con una pérdida continua de competitividad respecto a otras áreas económicas.

En el transcurso de las conferencias de Expomanagement en Madrid, la feria de la gestión y liderazgo empresarial, González hizo especial énfasis en la necesidad de cambiar el modelo energético de la UE. “La dependencia de la UE en esta materia es dramática. La dependencia de casi un solo suministrador [en referencia a Rusia] ha evidenciado recientemente un espectaculo lamentable por un corte de gas en invierto, con el 20% de los europeos pasando frío. [Esa evidencia] se agrava porque el único gasoducto que pùede diversificar, el de Argelia, se queda en España”, aseguró González, partidario de abrir el debate sobre el uso de la energía nuclear.

“El problema es que no se abre el debate. Hay países donde no se discute porque es aceptado. En otros, donde lo rechazan, sin discusión, sin reflexión, tampoco se discute. Hay demasiados apriorismos. Por ejemplo en Alemania y España, debido al compromiso normativo de cerrar las centrales. Tienen que pensarse seriamente lo de cerrar Garoña (…) Yo firme la moratoria nuclear. Respeto las opiniones contrarias, pero respeto menos a quien compra electricidad nuclear en la frontera [con Francia]“, critico Gonzalez.

Según sus cálculos, Alemania perderá el 20% de su suministro energético si cierra las centrales que tienen actualmente una fecha de caducidad. Eso se traduce en una “dramática dependencia” de las energías fósiles. Noto que hay una retracción respecto a la inversión en energías renovables. Toda empresa que quiere invertir en este sector encara una horizonte de incertidumbre y necesitan un mix publico privado que garantice que no sea una apuesta sin red. Necesitamos un política energética común”, insistió González.

La fragilidad del sector financiero y el estado de ánimo: invertir en bancos

El ex presidente y actual responsable del grupo de sabios sobre el futuro de la Unión Europea (UE) no dejó pasar la ocasión de hablar sobre el sistema financiero. “En la crisis se han visto algunos problemas específicos españoles: el deficit por cuenta corriente y la fragilidad del sistema financiero, que se ha revelado en la recta final de 2008. El ahorro interno solo suponía una tercera parte de la financiación al crédito que se concedía. Luego, cuando los ahorristas externos han empezado a pedir los reembolsos se están produciendo algunas situaciones de apuro”, dijo González y poco después ironizó con la supuesta receta del ex presidente José Mª Aznar para salir de la crisis. “Si acudimos a esa persona, nos salvará, y si no quiere salvarnos, que se lo cuente a Rajoy para que nos salve”, bromeó.

Las entidades financieras españolas afrontan, según datos del Banco de España, unos vencimientos de deuda de 75.000 millones de euro para este año. Un capital que tienen que devolver a los inversores que les prestaron en el pasado y hay algunos bancos y cajas que se encuentran con este problema. González, sin embargo, quiso ser optimista. “La recuperación de la crisis va a depender de nosotros mismos. De nuestro estado de ánimo, también. Invertiría en entidades financieras a medio plazo, sin duda. Todos estamos empeñados en que salgan adelante. Saldrán”, dijo en la sala central del Palacio de Congresos de Madrid ante unas 2.000 personas.

El laberinto burocrátio de las ayudas a la innovación

González, que tiene el encargo desde 2007 de proponer junto al eurogrupo de sabios reformas estructurales futuro para la UE, dijo que Europa debe apostar por convertirse en una potencia económico-tecnológica y fomentar la cohesión social. “Las mismas 30 mayores empresas en EEUU en los años 80 no son las mismas ahora. En Europa, sí. Hay un gap [salto] tecnológico creciente. La UE tiene un fondo de innovación, pero hay un laberinto burocrático para llegar a él. Sólo las grandes corporaciones y los despachos especializados acceden. Estos fondos están fuera del alcance de los emprendedores”, indicó.

También recordó, en este sentido, que hay que remover a las elites empresariales europeas que impiden la innovación y la llegada de los emprendedores desde abajo. Los otros dos pilares en los que trabaja el grupo de sabios son la seguridad internacional y los flujos migratorios. “Estos son a la vez una necesidad y una preocupación. Sin los flujos migratorios que han venido a Europa no sería sostenible el sistema del estado del bienestar. Y eso ya no será así si no se cambia. No parece que vaya a haber un babyboom que nos dé otro bono demográfico como en el pasado”. Respecto a la política de seguridad común, dijo, “ni una sola de las prioridades anteriores puede afrontarse sin ella”.