Economía/Laboral.- Las empresas que reducen plantilla no ganan rentabilidad e incluso la pierden, según un estudio

MADRID, 17 (EUROPA PRESS) Las empresas que recortan personal indefinido no ganan rentabilidad a corto plazo e incluso llegan a perderla a más largo plazo, según un estudio de la Fundación Alternativas, próxima al PSOE, presentado hoy en rueda de prensa por sus autores, los profesores universitarios Fernando Muñoz y María José Sánchez. A partir de una muestra de 997 pymes españolas pertenecientes al sector industrial-manufacturero (industria cárnica y de la madera, metalurgia, textil, bebida, calzado y vehículos a motor, entre otros), el informe analiza cómo pueden afectar las reducciones de plantilla a la cuenta de resultados de las empresas. Para ello, los autores, centrándose en el periodo que abarca de 1992 a 2005, han realizado comparaciones entre empresas que despidieron trabajadores indefinidos en dicho periodo y las que, teniendo las mismas características, no lo hicieron, y el impacto que ello tuvo en su rentabilidad. La conclusión a la que han llegado es que las empresas que prescidieron de trabajadores indefinidos en un momento dado no registraron un impacto significativo en su rentabilidad al año siguiente de haber acometido la reducción de personal. A largo plazo, es decir, teniendo en cuenta los años posteriores a los despidos, la cuenta de resultados de las empresas empeoraron y su rentabilidad se redujo un promedio de entre el 1,3% y el 5%. Para el vicepresidente de la Fundación Alternativas, Nicolás Sartorius, los resultados de este estudio suponen una "auténtica revolución" respecto al "axioma y lugar común" que dice que cuando las empresas echan a sus trabajadores a la calle mejoran sus cuentas de resultados. "Del estudio se deduce que eso no es así", subrayó. Lo que argumentan los autores de este estudio es que las razones 'positivas' normalmente esgrimidas por las empresas para justificar sus recortes de personal (ahorro de costes, eliminación de puestos innecesarios, etc.) pueden verse mermadas y no llegar a materializarse en ningún caso por la existencia de otros factores, como el coste de las indemnizaciones por despido, la pérdida de trabajadores cualificados, el daño en la imagen social de la empresa o el llamado 'síndrome del superviviente' que pueden sufrir los trabajadores que se quedan en la empresa. Éste último se traduce en insatisfacción laboral, estrés, falta de motivación, resentimiento hacia la empresa por despedir a compañeros, etc., y todo ello influye de manera negativa en la empresa y en la productividad. "En contraposición con los países anglosajones, en los que el despido y la contratación de personal son menos rígidos, las compañías españolas tienen que soportar importantes costes asociados a indemnización, despidos improcedentes, etc. Todo ello es posible que minimice algunos de los beneficios (para la empresa) vinculados a esta medida (la de reducir plantilla", alegan los autores en el estudio. COSTE DEL DESPIDO. Preguntados por si haría falta en España abaratar el coste del despido improcedente, el profesor Fernando Muñoz, de la Universidad Carlos III, manifestó que reducir las indemnizaciones tendría un doble efecto: por un lado, los empresarios serían más propensos a despedir personal en épocas de crisis y por otro, estarían más abiertas a contratar trabajadores en momentos buenos del ciclo económico. Para la profesora de la Universidad de Salamanca María José Sánchez, el abaratamiento del despido exigiría una reflexión "en profundidad", pues existen alternativas menos traumáticas para los trabajadores (jubilaciones anticipadas, bajas incentivadas, recolocaciones o congelación de contratos). En caso de que las empresas tengan que despedir un gran número de trabajadores, los autores recomiendan planes de viabilidad para que los recortes de personal se produzcan de manera escalonada. También abogan por ejercer un mayor control sobre los expedientes de regulación de empleo para evitar muchos despidos en poco tiempo, por promover la formación, y por que las empresas cuenten con un mayor apoyo público a la hora de invertir en innovación o de buscar mercados en el exterior.