Cabrera teme que la situación de las pymes se agrave "a partir de octubre" porque muchas no pueden abrir en verano

PALMA DE MALLORCA, 31 (EUROPA PRESS)

El presidente de la Patronal de la Pequeña y Mediana Empresa de Mallorca (Pimem), Juan Cabrera, teme que la situación del colectivo al que representa se agrave "a partir de octubre" porque muchas pymes, especialmente las que se ubican en zonas turísticas, no pueden abrir estos días para ofrecer sus servicios durante la temporada de verano, al no haber podido acceder a los créditos de capital circulante que les posibilitan comenzar su actividad antes de empezar a tener entradas económicas.

Según expuso Cabrera, en declaraciones realizadas a Europa Press, aunque las pymes son el sector sobre el que "descansa la economía" actualmente y lo está pasando "francamente mal" ante la crisis, la situación "realmente preocupante" se producirá cuando, a partir del 1 de septiembre, se cierre la presente temporada turística, que será cuando se evidencien situaciones que tienen su origen en estas fechas de principios de verano.

Y, en ese sentido, el presidente de la patronal de pymes vaticinó que "si este año lo hemos pasado mal, el que viene lo pasaremos mucho peor", porque muchos empresarios están hipotecando su negocio en un intento de mantenerlo abierto, pero no podrá superar una mala temporada estival, con lo cual, los cierres podrían empezar a percibirse de un modo más claro a partir del mes de agosto, cuando muchas compañías echen el cierre con motivo de las vacaciones estivales para no volver en septiembre.

Pero este no será el punto y final para muchas pymes, porque sus responsables se han convertido en morosos muy en contra de su voluntad y costumbres. A este respecto, Juan Cabrera afirmó que ha mantenido contactos con el presidente del Govern, Francesc Antich, el conseller de Economía, Hacienda e Innovación, Carles Manera, e, incluso con el de la Sociedad de Garantía Recíproca ISBA, Fernando Marqués, para prevenir en la medida de lo posible esa situación.

Cabrera manifestó su desacuerdo con el hecho de que estos empresarios pasen a engrosar el Registro de Aceptaciones e Impagados (R.A.I.), ya que sus problemas de solvencia sólo se presentaron ante una negación de las entidades bancarias a facilitarles créditos de capital circulante "que necesitan para funcionar", aclaró. Aunque también precisó que "si se trata de un moroso por naturaleza, desde Pimem no tenemos nada que decir" en contra de que se le identifique y se alerte sobre él.

Para el presidente de Pimem, la situación actual se debe precisamente al efecto de los años anteriores de bonanza y, en ese sentido, no ocultó que también es fruto de ello la proliferación de muchas empresas que no sobrevivirán a la crisis, entre ellas, también hoteleras, para las que reclamó que se establezcan planes de "esponjamiento" que, según sugirió, se deberían pagar con los 1.000 millones de euros destinados por el Gobierno al 'Plan Renove Turismo'.

En cambio, Juan Cabrera también vislumbró un "poquito de luz" para aquellas pymes que "hasta ahora eran rentables" y logren aguantar en medio de esta situación, ya que el flujo de circulante se está reactivando gracias a los préstamos del Instituto de Crédito Oficial (ICO), que llegarán tarde para muchas empresas, porque se debían haber implantado entre noviembre y febrero, cuando son más necesarios en Baleares a causa de la estacionalidad.

OPORTUNIDADES PERDIDAS

A pesar de la importancia para la economía que tienen las pymes, para su presidente, los gobierno central y autonómico las "han dejado de lado", como prueban líneas subvenciones otorgadas a otros sectores, entre las que destacó los 2.000 euros por la compra de un nuevo automóvil, porque "se ha optado por ayudar a la gran patronal", dijo. Aunque, por otro lado, estimó que "no servirán de nada" si los consumidores tienen después problemas para acceder al resto del dinero. A cambio, pidió que se establezcan medidas similares para los talleres de reparación.

Una opinión similar le merece el 'Plan E', del que dijo que se debería haber "inyectado" directamente en las Comunidades Autónomas, que tienen importantes problemas para liquidar las facturas que tienen pendientes a las empresas que les prestan servicios, algunas con más de un año de antigüedad. Para Cabrera, "eso ayudaría a reactivar la economía" más que levantar calles, una medida con la que se les está haciendo "un flaco favor" a pymes de comercio, restauración y otros tipos de negocios.