La nueva normativa sobre ruido encarecerá de manera "importante" el precio de las edificaciones

PALMA DE MALLORCA, 23 (EUROPA PRESS)

El director general de la Asociación de Constructores de Baleares, Manuel Gómez, aseveró hoy que la entrada en vigor mañana de la nueva normativa sobre aislamiento acústico de los hogares encarecerá de manera "importante" el precio de las edificaciones, puesto a partir de ahora todos los edificios de nueva construcción deberán incorporar unos sistemas de aislamiento que incrementarán "sin duda" el precio final de los inmuebles.

En declaraciones a Europa Press, Gómez consideró que se trata de una reforma "positiva" en los sistemas constructivos, con la que se completa la implantación del Código Técnico de la Edificación (CTE). Esta nueva regulación del ruido conllevará un doble aislamiento, precisó: exterior, porque reducirá la contaminación acústica del tráfico aéreo en las viviendas colindantes a los aeropuertos; e interna, mediante la aplicación de sistemas de aislamiento en techos, paredes y cristales, a fin de aislar de manera notable las viviendas del ruido de los vecinos.

Sin embargo, es imposible predecir cuánto aumentarán su precio las viviendas con estos nuevos sistemas de aislamiento, porque un elemento es el coste de ejecución de la vivienda -precio de eonstrucción- y otro el precio final al que el promotor venda el inmueble. Además, existen distintos materiales con los que realizar el aislamiento acústicos, de precios y calidad "muy diferentes", por lo que dependerá de cada proyecto el incremento en el precio final.

Gómez estimó en este contexto que la crisis económica hace que ahora no sea un buen momento para la entrada en vigor de esta normativa, precisamente por la subida en los precios que llevará consigo. "El incremento del confort producirá sin duda un incremento de costes", resaltó, para insistir que al final, el precio de venta es "relativo" y dependerá "siempre" del precio que le quiera poner el promotor.

Así, a partir de ahora los edificios triplicarán el aislamiento acústico, que pasará, obligatoriamente, de los 42 a los 50 decibelios. El nuevo texto, que sustituye a la normativa de 1988, establece una nueva forma de medición, ya que el ruido no se medirá en laboratorio sino en la propia vivienda. Además, las exigencias de insonorización frente al ruido exterior "dependerán de la zona en la que se ubique la casa para garantizar los mismos niveles de silencio a todos los ciudadanos".