El futuro de Opel va a la prórroga por el disenso Berlín-EEUU en una ronda maratoniana

  • Berlín, 28 may (EFE).- El futuro de Opel y la plantilla de la filial de General Motors quedó en la incertidumbre, tras el disenso entre el Gobierno alemán y sus interlocutores de EE.UU. en una maratón negociadora que sólo sirvió para descartar como potencial inversor a Ripplewood, mientras Fiat y Magna siguen en liza.

Berlín, 28 may (EFE).- El futuro de Opel y la plantilla de la filial de General Motors quedó en la incertidumbre, tras el disenso entre el Gobierno alemán y sus interlocutores de EE.UU. en una maratón negociadora que sólo sirvió para descartar como potencial inversor a Ripplewood, mientras Fiat y Magna siguen en liza.

Ocho horas largas de discusiones en la cancillería de Angela Merkel, con los jefes de los grupos ofertantes, por un lado, y los representantes de GM y el departamento del Tesoro de EE.UU., no fueron suficientes para aclarar el camino a la solución fiduciaria que proponía Berlín.

De EE.UU. llegaron, de pronto, "nuevas cifras por sorpresa", afirmó, visiblemente enojado, el ministro alemán de Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg, al comparecer a eso de las cuatro y media de la madrugada ante los medios para anunciar una nueva reunión para el viernes.

La central de GM, que el mismo miércoles había abierto la vía a un posible comprador al acceder a la separación total de Opel, tal como exigía Berlín, pide una financiación adicional de 300 millones de euros, a añadir a los 1.500 millones previstos por Berlín.

A ello se unieron las conversaciones, igualmente infructuosas, con el enviado del Tesoro, un funcionario sin capacidad real de decisión, cuya gestión en Cancillería se concentraba en consultar telefónicamente con sus superiores en EE.UU.

Al parecer, el gobierno estadounidense -que tiene la última palabra en la operación- no ve suficientemente sólido el modelo fiduciario que plantea Berlín, consistente en una solución transitoria a la espera del inversor deseado.

Las cifras por sorpresa, más la falta de acuerdo con EE.UU., llevan a "una nueva situación", en palabras de Guttenberg, que obliga a replantearse la viabilidad del modelo fiduciario.

"No tenemos suficientes garantías", indicó el ministro, quien compareció acompañado por el titular de Finanzas, el socialdemócrata Peer Steinbrück, tanto o más enojado que su colega conservador por una maratoniana negociación que no arrojó resultados.

La cita en Cancillería se abrió las 18.00 GMT de ayer y se cerró con las primeras luces de la mañana. Por parte alemana, la representación era de alto rango, ya que junto a los dos ministros y la canciller Angela Merkel asistían los líderes de los cuatro Estados (Länder) con plantas de Opel.

La representación de los inversores potenciales era asimismo del mayor nivel -el consejero delegado de Fiat, Sergio Marchionne, y el fundador de Magna, Frank Stronach-. EE.UU., por contra, envió a un funcionario, lo que sumó demoras y más demoras hasta la disolución de la ronda.

Hasta esa reunión, Berlín mantenía abiertas las opciones de los tres principales inversores potenciales, el grupo italiano Fiat, el austríaco canadiense Magna y el estadounidense Rippelwood, a la espera de que concretase sus intenciones un ofertante de último minuto, el grupo chino Beijing Automotive Industry Corp (BAIC).

Rippelwood se da por descartado, los chinos no asistían a la cita, por premura de tiempo. El gobierno de Berlín emplazó a todo esto a Magna y Fiat a mejorar hasta la reunión del vienes sus planes -que en ambos casos suponen la destrucción de unos 10.000 puestos de entre los 52.000 trabajadores de Opel en Europa.

La decisión corresponderá a EEUU, pero Berlín juega un papel determinante en la búsqueda de una solución para Opel, en tanto que principal avalista de los créditos que precisará la filial europea de GM para esa transición.

Guttenberg se ha pronunciado repetidamente por una "insolvencia ordenada" y ésa es asimismo la fórmula que favorecen algunos expertos, que consideran el gobierno alemán no debe dejarse "extorsionar" por potenciales inversores ni por EEUU.

La reunión en la Cancillería se había abierto bajo los teóricos buenos auspicios del anuncio de la casa matriz accediendo a separarse totalmente de Opel, pero también las informaciones de una quiebra inminente de GM, hundido en un mar de deudas.

Opel tiene fábricas en Alemania, Suecia, España, Reino Unido, Polonia y Bélgica, con un total de 52.000 empleados, de los cuales 25.000 corresponden a las plantas germanas.