La Gran Reestructuración

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JEFF JARVIS/Buzzmachine Jeff Jarvis asegura que la crisis actual es, en realidad, una gran reestructuración de la economía basada en un cambio fundamental en la sociedad provocado por las nuevas formas de relación entre personas. Este proceso supondrá la desparición o al menos la reconversión de muchas actividades e incluso sectores de la industria. Pero también, asegura el periodista de The Guardian, hay oportunidades. Sólo hay que saber buscarlas y aprovecharlas.

No es una gran depresión ni tampoco una gran recesión lo que estamos atravesando. Esta semana, en la conferencia Brite, Umai Haque lo denominó una gran "compresión", la de una economía construida sobre valores percibidos que se reconcilia con el valor real. Esta mañana, el New York Times finalmente se daba cuenta de que lo que estamos viviendo es más que una crisis financiera: "La pérdida de empleos sugiere una gran reconstrucción de la Economía". Bueno, sí, si los indicios fuesen aplastantes.

En mi libro sostengo que lo que estamos atravesando es, en cambio, una gran reestructuración de la economía y de la sociedad, empezando por un cambio fundamental en nuestras relaciones: el modo en el que estamos unidos y entrelazados y el modo en que actuamos, nada menos que eso.

The Times detecta este desgaste en la pérdida de puestos de trabajo que no se podrán recuperar en sus sectores. Ese es el síntoma principal:

En sectores clave (manufacturero, servicios financieros y comercio) los despidos se han acelerado tan rápidamente en los últimos meses que parece que muchas compañías están abandonando áreas completas de negocio.

"Estos puestos no van a volver", asegura John E. Silvia, economista jefe del Wachovia en Charlotte (Carolina del Norte). "Buena parte de la producción o bien no se va a seguir haciendo en absoluto o se va a hacer en algún otro país que no sea Estados Unidos. Va a haber menos tiendas, menos fábricas, menos operaciones de servicios financieros. Las firmas están tomando decisiones estratégicas y no quieren continuar con algunos negocios".

Efectivamente, franjas enteras e incluso sectores de la economía van a desaparecer o cambiarán tanto que bien podrían desaparecer:

* Estados Unidos en breve quizás no siga en la industria del automóvil. "Las ventas de coches estadounidenses han caído a un ritmo anual de nueve millones, respecto a 17 millones en 2007. Aunque las ventas aumenten de manera considerable, probablemente sobren muchas fábricas automovilísticas", dice The Times.

* Los servicios financieros van a tener que ser totalmente rehechos (por el gobierno). "Algo bastante parecido se puede decir de los servicios financieros, que perdieron 44.000 empleos en febrero", dice The Times. "Durante el boom de la vivienda, los bancos contrataron a decenas de miles de bien remunerados corredores de bolsa, analistas y especialistas en marketing para vender bonos y otras inversiones respaldadas por las hipotecas. Es improbable que el sector vuelva a su estado de forma anterior". ¿Quién sabía que The Times dominaba de tal modo la moderación?

* Los periódicos desaparecerán. Las revistas están en peor estado de lo que yo me imaginaba y muchas se acabarán. Los canales de fabricación, distribución y venta de libros atravesarán turbulencias.

* Radio y televisión carecerán de sentido, sustituidos por los servicios digitales.

* La publicidad será la siguiente en sentir el terremoto la avalancha, tras los medios.

* La venta minorista a larga escala se reducirá y consolidará, transformándose en una economía de busca-y-compra. The Times: "La economía perdió 39.500 trabajos en el comercio minorista en febrero, y ha eliminado más de 500.00 en el último año".

* La economía de grandes taquillazos en el sector del entretenimiento será más difícil de mantener, al dedicarse más atención y dinero a otras fórmulas.

* Los viajes de negocios (incluyendo convenciones y conferencias) sufrirán un enorme impacto por la crisis financiera y muchos de ellos no se volverán a producir, al ser sustituidos por comunicaciones más eficientes.

* Únicamente podemos esperar que se reduzcan las industrias energéticas sucias y politizadas.

* El sector inmobiliario residencial y comercial se tendrá que reorganizar en torno a una nueva estructura de capital. Las casas serán más baratas, pero como el patrimonio de los propietarios de hogares ha desaparecido en inversiones inmobiliarias y bursátiles, apuesto a que cuando se vuelva a construir lo que se hará son apartamentos. El sector inmobiliario comercial tiene su propia burbuja, y el golpe será doble cuando los arrendadores disminuyan y desaparezcan. La construcción, por supuesto, disminuirá.

* La sanidad es el único sector que demostró crecimiento en las estadísticas de empleo de este mes. Pero sabemos que la medicina, la farmacia y los seguros vivirán una reestructuración forzosa.

* Los ordenadores se están haciendo tan pequeños, baratos y abiertos que la industria está bajo una enorme presión. A medida que todos los aparatos que tenemos se hacen más inteligentes e interconectados me pregunto si los ordenadores en sí comenzarán a desaparecer.

* Las universidades se enfrentan a la competencia entre ellas y con los recién llegados online de índole comercial, y han sufrido además enormes recortes en sus donaciones. Tendrán que cambiar. Tendremos suerte si la educación primaria y secundaria sufre también esa presión.

* Finalmente, los productos de consumo de todo tipo tendrán que cambiar para afrontar a clientes más capacitados y, en algunos casos, luchar con pequeños competidores que crecen con las plataformas (véanse eBay, Etsy, Amazon, etc). También afrontarán la presión en los precios debido a la compra online comparativa y a las nuevas estructuras de venta minorista.

* El gobierno crecerá, pero gracias a la población que está cada vez más capacitada también tendrá que afrontar cambios fundamentales.

* * *

Por supuesto que aquí hay oportunidades; en el cambio siempre las hay si uno está dispuesto a verlas y buscarlas.

* Este es el momento en el que arrancan las startups. Coincido con Reid Hoffman en que fundar nuevas empresas es nuestra forma de salir de este lío. Dada la profunda naturaleza de la reestructuración, empezar nuevos negocios (no arreglar los viejos y condenados) es el único camino razonable. "Véanse unas cuantas start-ups del siglo pasado", escribió. "Microsoft, MTV, CNN, FedEx, Intel, Hewlett-Packard, Burger King. Todas ellas abrieron en un periodo de revés económico. Hoy en día esas marcas emplean a cientos de miles de personas en todo el mundo. Necesitamos prepararnos para el próximo Burger King. Si se capacita a los individuos y a las pequeñas empresas un estímulo de innovación puede ayudar a germinar jugadores industriales estables a largo plazo". Fred Wilson estaría en desacuerdo con Reid, creo, sobre la financiación del gobierno a startups, pero pienso que todos coincidiremos en que crear el ambiente adecuado para las inversiones no puede ser más vital.

* Crear plataformas que sirvan a los negocios pequeños e independientes y redes que les aporten las ventajas de crecer son oportunidades clave en la economía reestructurada. Esa es la verdadera lección de Google en "WWGD?" [el libro What Would Google Do?]. Aquí hay tres formas de tener éxito: crear una plataforma, crear una red o construir sobre la plataforma o red de otro. Creo que es así como se sustituirá a las grandes empresas.

* Hay muchas oportunidades para aportar servicios a jugadores nuevos, independientes, a startups e individuos autónomos. En el Hacking Education Scott Heiferman y yo nos twiteamosuna y otra vez sobre las oportunidades para construir una red de espacios para los trabajos independientes (lo contrario a Starbucks: bueno en espacio y servicios, pasable en cuanto al café). Añádanse las nóminas, los seguros, el hosting y todo tipo de servicios.

* La Educación es una oportunidad de crecimiento, pero no en sus actuales instituciones. Mientras las industrias mueren y cambian de arriba abajo, los empleados actuales y los anteriores necesitan ser formados de nuevo en tecnología, en las habilidades para empezar y manejar un negocio, en habilidades totalmente nuevas. En Hacking Education algunos participantes estaban creando dichas plataformas. Intuyo que va a haber grandes cambios.

* Por supuesto que hay grandes oportunidades para rehacer los sectores caídos. En Davos, en una sesión que moderé, hombres de negocios reinventaron la banca basándose en la transparencia radical. En mi libro replanteo el sector del automóvil a semejanza del sector informático: dividir el coche de modo que podemos reensamblarlo con suministradores nuevos. Muchas personas están trabajando en nuevos escenarios para las noticias. Atisbo enormes oportunidades replanteando y rehaciendo la publicidad, de los cimientos para arriba. Cada uno de los sectores que se desmorona mencionados anteriormente será sustituido (de modo diferente, a escala diferente), y eso plantea oportunidades.

* * *

Pero todo esto todavía no revela hasta qué punto está cambiando nuestra sociedad. En Brite, Haque tocó algo de esto cuando habló de una "metacrisis" en nuestra economía de zombis ("zombieconomy"), en la que infravaloramos el costo y sobreestimamos el valor. Habló de reconsiderar la creación de valor magra frente a la gruesa; puso a Google como un ejemplo, porque crea principios más que estrategia, y habló sobre los nuevos principios de una nueva economía, construida en torno a la gestión, a la administración fiduciaria, al control, al liderazgo, la asociación.

Su receta sonó a imperativo moral entre la audiencia. Un miembro del público dijo que sonaba a materialismo dialéctico (poco antes, en mi charla en Brite yo había bromeado señalando que sonaba vagamente marxista por decir que todos los cambios que describo en los medios se producen por no estar ya ligados a las formas de producción y distribución). Haque respondió que aunque nuestras opiniones podrían estar en lo cierto, para él es un imperativo económico. Ya predijo esa visión hace algún tiempo cuando escribió lo que yo denominé la Ley de Haque: "A medida que estalla la interacción, los costes de lo maligno empiezan a sobrepasar los beneficios".

Volvamos al principio: estamos vinculados de nuevas formas. Por todo ello, ya no se puede construir un modelo de negocios basado en estrujar a la gente, ya que cuando se hace, los que estamos siendo estrujados nos podemos rebelar y ser escuchados, y combatir, y hacer que lo maligno resulte demasiado costoso. Nuestra interconexión también hizo posible los derivados complejos (los bienes tóxicos) que desencadenaron la crisis financiera, pero esa una razón más por la que exigiremos transparencia, nuestro mejor antídoto ante lo maligno. Eso cambiará de forma fundamental el modo en que se manejan los negocios.

Así que ahí está nuestra Gran Reestructuración, Gran Replanteamiento, Gran Reinicio, llámese como se quiera: el cambio en nuestra sociedad y el modo en que está estructurada está creando y a la vez provocando la necesidad de cambios en la economía y en las industrias. La crisis es mayor de lo que aparece en el espejo retrovisor. Es mucho más que pérdida de trabajos y empresas replegándose. Es una nueva economía construida en una nueva sociedad que tan sólo estamos empezando a reconocer, si no a entender. Eso es WWGD?, y su secuela.

Actualización:

En su típica elocuencia, Yochai Benkler explica la reestructuración en su respuesta al lamento de Paul Starr sobre los periódicos y el futuro de la democracia:

Al igual que otros bienes informativos, el modelo productivo de las noticias está pasando de ser un modelo industrial (sea el periódico dominante en una ciudad, IBM en sus días de gloria monopolísticos o Microsoft, o Britannica) a un modelo en red que integra un mayor abanico de prácticas en el sistema de producción: de mercado o no, a pequeña y gran escala, con fines lucrativos o sin ellos, organizado e individual.

Este será el caso (lo argumento en WWGD? y ahora aquí) no sólo para las empresas digitales y de información, sino para los demás. La Educación se creó, según se apuntó a menudo en Hacking Education, para una era industrial, para crear empleados de fábricas. También se creó de un modo industrial: cada estudiante de la línea de ensamblaje es igual al otro. El futuro de la educación será una mezcla magnífica de, parafraseando a Benkler, mercado y no mercado, gran escala y pequeña escala, fines lucrativos o benéficos, organizado e individual. Los ordenadores y sus programas se hacen de este modo. Los coches puede que también. La banca, creo, será una mezcla similar (¿benéfica? sí, las cooperativas de ahorro y crédito). Lo esencial es el cambio de una economía institucional a una economía en red.

(Traducido por Snap Comunicación)