Patronal y sindicatos se acusan mutuamente de querer alargar el conflicto del metal

  • Vigo, 20 may (EFE).- Los representantes de las tres centrales sindicales (GIC, CCOO y UGT) y de los empresarios se han acusado hoy mutuamente de querer alargar el conflicto del metal con movilizaciones continuas en la calle.

Vigo, 20 may (EFE).- Los representantes de las tres centrales sindicales (GIC, CCOO y UGT) y de los empresarios se han acusado hoy mutuamente de querer alargar el conflicto del metal con movilizaciones continuas en la calle.

Así lo dijeron los sindicalistas a los miles de trabajadores en la asamblea informativa celebrada en la Praza do Rei y a Efe el portavoz de los empresarios, Javier Martínez, quien alegó que la patronal quiso llegar a un acuerdo hace más de dos meses, cuando comenzó la negociación.

Los sindicalistas aseguraron que los empresarios quieren "dilatar" el conflicto, para pagar menos a los trabajadores, ya que cada día de huelga no perciben su salario, mientras que los empresarios acusan a los sindicalistas, en especial a la CIG, de querer alargar el conflicto hasta sus comicios sindicales.

Martínez confirmó a Efe que, pese a que algunos empresarios están planteando un cierre patronal como medida de protesta, finalmente, no cree que se llevara a cabo, porque sería al margen de la legalidad.

Esta primera jornada de huelga en el sector metalúrgico de la provincia de Pontevedra se tradujo en Vigo en una protesta pacífica por parte de miles de trabajadores.

Los únicos altercados se vivieron con algún que otro corte de tráfico en los accesos a la ciudad viguesa por autopista, el primer cinturón de circunvalación de Vigo, para intentar trastocar el cambio de turno de PSA Peugeot Citroen, o la quema de neumáticos en las proximidades de los principales astilleros de la Ría de Vigo.

Tras permanecer desde primera hora en los alrededores de distintas factorías, los huelguistas tomaron el centro neurálgico de la ciudad viguesa, el cruce de la calle Colón, en donde están ubicados los principales bancos y entidades financieras de Vigo.

En este punto los trabajadores hicieron una barrera en las puertas de los bancos y cajas y no dejaron entrar a ningún cliente durante más de media hora.

La asamblea unitaria de los tres sindicatos se realizó en la Praza do Rei, en ella los portavoces de los trabajadores advirtieron a la patronal "que somos capaces de aguantar un conflicto largo".

El responsable del metal de UGT, Diego Atanes, afirmó que no pueden ser optimistas ante la actitud de los empresarios, a los que culpó de que los trabajadores no tengan otra alternativa que salir a la calle para reivindicar un convenio colectivo "justo".

Por su parte, el portavoz de CC.OO. Ramón Sarmiento, advirtió de que los empresarios están incitando a los trabajadores "a que cometamos un error", en alusión a la posibilidad de altercados en las calles y animó a los huelguistas a seguir de manera pacífica.

Sarmiento arremetió contra la patronal por llamar a los trabajadores "desleales y chantajistas" y consideró que en los empresarios hay "hooligans radicales"

En la misma línea se mostró el responsable de CIG-metal, Miguel Anxo Malvido, que dijo que el acuerdo es posible, incluso con manifestaciones en la calle y jornadas de huelga, y recordó que en las ultimas negociaciones los consensos han llegado por esta vía de conflicto, porque "ellos nos obligan a salir a la calle".

El portavoz exclamó que "basta ya, que estamos hartos de una patronal caciquil que no sabe negociar sin conflicto" y agregó que la duración de este enfrentamiento entre sindicatos y empresarios "dependerá de la actitud de la patronal" y de que pongan sobre la mesa una oferta seria.

Los representantes de los trabajadores se mostraron partidarios de que haya una figura mediadora por parte de la Xunta en este conflicto que esté en todas las reuniones que se puedan celebrar en próximas fechas.

Mañana se llevará a cabo la segunda jornada de huelga prevista esta semana, pese a no avanzar qué tipo de movilizaciones se adoptarán, los sindicatos advirtieron que será una protesta "distinta" y con ingredientes "innovadores".

El convenio colectivo, cuyas negociaciones siguen bloqueadas, afecta a unos 27.000 trabajadores.

Los sindicatos piden que la duración sea de un año y un incremento salarial negociable, mientras que la patronal aboga por dos años de vigencia y mantener el poder adquisitivo.