Un colombiano cumple 37 días en huelga de hambre frente al Palacio de Moncloa

  • Madrid, 27 may (EFE).- La puerta principal del Palacio de la Moncloa, residencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es también, desde hace 37 días, el hogar del colombiano Segundo Quiñones, quien permanece en huelga de hambre al no recibir soluciones a sus demandas hipotecarias.

Un colombiano cumple 37 días en huelga de hambre frente al Palacio de Moncloa

Un colombiano cumple 37 días en huelga de hambre frente al Palacio de Moncloa

Madrid, 27 may (EFE).- La puerta principal del Palacio de la Moncloa, residencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es también, desde hace 37 días, el hogar del colombiano Segundo Quiñones, quien permanece en huelga de hambre al no recibir soluciones a sus demandas hipotecarias.

Quiñones, vicepresidente de la Asociación de Familias Hipotecadas, Embargadas y Abusos Bancarios de Elche (Alicante), lleva más de un mes durmiendo en un alojamiento de campaña que despliega cada noche ante la sede gubernamental, junto a un puente que le sirve para guarecerse y al lado de un transformador eléctrico que muestra un aviso de "Peligro, alto voltaje".

El pasado abril, el colombiano cubrió a pie los cuatrocientos kilómetros entre Elche y Madrid para "exigir al Gobierno unas hipotecas justas para todos", la paralización de los embargos y, sobre todo, que "no sigan masacrando a los padres de familia" que, como él, sufren el desempleo y, por ende, la falta de dinero para pagar su cuota mensual.

"Es el caso mío y el de muchos españoles, inmigrantes y de todos en general. Ya es hora de que empiecen a hacer algo", ha dicho Quiñones en una entrevista con Efe.

La pérdida de empleo, a la que se puede unir la de su hogar, causa estragos no solamente en su vida en España, sino también en Colombia, en donde tiene tres hijos de una anterior relación a quienes pretende traer al país en el que vive desde hace nueve años.

"Tengo mi nene de aquí y tengo más fuera de aquí. Estoy luchando como puedo. Lo que más tristeza me da es cuando mi hijo me pregunta: 'Papi, ¿por qué no vienes a casa?'. Le digo: 'Porque un banco me la está quitando'", relató Quiñones.

Desde su actual "residencia" ha sido testigo del paso de diversas personalidades, entre ellas el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, e incluso el de su país natal, Álvaro Uribe.

"Hay gente que pasa por aquí y nos da muestras de apoyo, pero también hay gente que me grita: 'Lárgate a tu país' o 'ponte a trabajar', pero esta gente no entiende que no sólo es mi lucha", añadió este caleño de 41 años.

Para él, la única manera de conseguir justicia es la huelga de hambre y está "dispuesto a morir por esto".

"Estoy dispuesto a llegar hasta el final", lo cual "no me parece irresponsable porque yo, antes de ser esclavo de un banco, prefiero morir", sentenció.

El día a día de Quiñones comienza antes de las nueve de la mañana, cuando los guardias del Palacio de la Moncloa se acercan para pedirle que recoja su casa de campaña.

Entre olores fétidos, automóviles, visitas espontáneas, libros y falta de higiene transcurren los días de este hombre que, a día de hoy, ha perdido más de 17 kilos.

"Te levantas de aquí, recoges todo, vas y te cepillas los dientes, te lavas la cara en una manguera que hay por allá amarrada y de ahí te vienes aquí a ver los coches. Así va pasando el día. Leo un libro o escribo mi diario personal", contó.

Un total de 467 miembros integran ahora la Asociación de Familias Hipotecadas, Embargadas y Abusos Bancarios que encabezan él y su esposa, la española Toñi Cano, y que nació a principios de 2009, cuando se dieron cuenta de que su situación era parecida a la de muchos otros ciudadanos.

De momento, Quiñones ha salvado su vivienda tras la paralización de su subasta el pasado 22 de mayo.

"Puede venir otra (subasta), así que soluciones verdaderas no tengo" y "lo único que podemos hacer es unirnos y luchar y tener mucha fe en Dios", añadió.

Esta no es la única caminata que realizó desde Elche. El pasado 3 de marzo emprendió otra, llegó a Madrid el día 20 y empezó una primera huelga de hambre. Pero tuvo que dejarla porque comenzó a sufrir arritmias y malestar general.

Al llegar Quiñones al Palacio de la Moncloa, encontró a otro "inquilino", el español José Sánchez, quien hace 77 días llegó andando desde Manresa (Barcelona), ya no por recuperar su vivienda, sino en protesta por la crisis en general.

Este hombre, al que llama "el catalán", acompaña a Quiñones en su espera frente a la verja del palacio. Allí, al lado del transformador de alta tensión, aguardan sentados con la esperanza de que no llueva.