Berlusconi recibe las primeras negativas para construir centrales nucleares

  • Roma, 26 feb (EFE).- El reciente acuerdo firmado con Francia para que Italia vuelva a producir energía nuclear después de veintiún años, uno de los puntos del programa electoral del jefe del Gobierno, Silvio Berlusconi, ha recibido ya el rechazo de algunas regiones a la construcción de centrales en su territorio.

Berlusconi recibe las primeras negativas para construir centrales nucleares

Berlusconi recibe las primeras negativas para construir centrales nucleares

Roma, 26 feb (EFE).- El reciente acuerdo firmado con Francia para que Italia vuelva a producir energía nuclear después de veintiún años, uno de los puntos del programa electoral del jefe del Gobierno, Silvio Berlusconi, ha recibido ya el rechazo de algunas regiones a la construcción de centrales en su territorio.

El acuerdo firmado el 24 de febrero entre Berlusconi y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, prevé cuatro plantas nucleares, que comenzarán a construirse antes de 2013 para que, al menos, una de ellas esté terminada antes de 2020.

El Gobierno italiano tiene que empezar a movilizarse para localizar los lugares donde erigir las nuevas centrales, pero ya ha encontrado los primeros obstáculos, después de que los presidentes de varias regiones hayan asegurado que no se levantarán en sus territorios.

Con la construcción de las plantas, Berlusconi ignora el resultado del referéndum realizado en el país el 8 y el 9 de noviembre de 1987, tras la tragedia de Chernóbil, y en el que el 80,6 por ciento de los italianos se mostró en contra de la producción de energía atómica en el país.

Uno de los primeros en expresar su contrariedad a la edificación de centrales nucleares fue Ugo Cappellacci, recientemente elegido presidente de la isla de Cerdeña en las filas del partido gubernamental Pueblo de la Libertad y recomendado vivamente por Berlusconi.

"Tendrán que pasar por encima de mi cadáver para que en Cerdeña se construyan", afirmó Cappellaci, quien recordó que Berlusconi prometió que esa isla sería "un territorio desnuclearizado", tras desmantelarse recientemente una base del Ejercito de Estados Unidos.

También la región de Apulia (sur del país), gobernada por el centroizquierda, comunicó su oposición y, en una nota, el asesor de medioambiente Michele Losappio aseguró que la política de la región consiste en la inversión en otras fuentes de energía alternativas.

El presidente de la región de Toscana, Claudio Martini, del Partido Democrático (PD), afirmó que resistirá hasta el final de su mandato, en 2010.

El "no" llega también del presidente del Lazio, cuya capital es Roma, Piero Marrazzo, quien se apresuró a emitir un comunicado en el que aseguraba que "Berlusconi quiere devolver a la Edad Media al país" y que su región "no concederá un centímetro" para la construcción de centrales atómicas.

La presidenta de Piamonte, con capital en Turín, Mercedes Bresso, recordó que apostar por la energía nuclear sería un paso atrás, después de que su región ha invertido 300 millones de euros para desarrollar otras energías renovables.

Ante los primeros "noes", el ministro italiano de Desarrollo Económico, Claudio Scajola, explicó que el Gobierno aprobará "las características esenciales para construir una central", pero después serán las empresas y las autoridades territoriales quienes decidirán.

El opositor Partido Demócrata (PD) explicó en una nota que las cuatro plantas previstas (de 1.600 megavatios) consumirán cerca de 30 toneladas al año de uranio enriquecido y, por tanto, generarán gran cantidad de basura radiactiva.

Según el PD, producirán sólo el 13 por ciento del consumo nacional de energía, y no el 25 por ciento como aseguraba el Ejecutivo de Berlusconi.

El semanal Panorama, de la editorial Mondadori que pertenece a la familia Berlusconi, publicará mañana una encuesta en la que desvela que los italianos que están de acuerdo con la construcción de centrales nucleares han aumentado del 40,2% en julio de 2005 al 53,7% en enero pasado.

No obstante, añade la revista, el 62,2% de los italianos encuestados no estaría de acuerdo con que la planta estuviese en su localidad.

Los medios de comunicación apuntan a que la hipótesis que baraja el Gobierno italiano sea construir las centrales en las mismas poblaciones donde existían antes del referendo de 1987, para evitar protestas de los ciudadanos.

Las cuatro plantas, que nunca se terminaron de desmantelar, se encontraban en Trino Vercellese (Piamonte), Latina (Lazio), Garigliano (región sureña de Campania) y Caorso (Emilia Romagna).