La incidencia de brucelosis bovina en las explotaciones cántabras se quedó por debajo del 1% en 2008

Ha pasado de duplicar la prevalencia media de España en 2003 por animales, a quedarse en la mitad en 2007 SANTANDER, 19 (EUROPA PRESS) El pasado año la tasa de prevalencia de brucelosis bovina en las explotaciones ganaderas cántabras fue del 0,97 por ciento, frente al índice del 5,49 por ciento que se alcanzaba en el año 2003. La incidencia en animales fue en 2008 del 0,05%, mientras seis años antes se situaba en el 0,89 por ciento. Así se constata en un informe publicado en el número de enero de la revista del Sindicato Democrático de Ganaderos Montañeses (SDGM), recogido por Europa Press, en el que se subrayan los éxitos de la política de saneamiento ganadero impulsada por los responsables de Ganadería desde el año 2003. Aunque los datos de 2008 son todavía provisionales, constatan un descenso significativo de la prevalencia de la enfermedad en la Comunidad Autónoma, que en 2003 era la región con mayor incidencia, con una tasa del 5,49% de las explotaciones, cuatro puntos por encima de la media nacional, que entonces era del 1,45%. En lo que respecta a la incidencia por animales, Cantabria ha pasado de una tasa del 0,89% en 2003, que duplicaba la media española (0,45%), al 0,07% en 2007, la mitad que la media nacional (0,13%). Y, según el SDGM, el cambio es especialmente significativo si se compara con dos comunidades autónomas que en 2003 tenían tasas similares a la de Cantabria. Así, pone el ejemplo de Castilla y León y Extremadura, que en dicho año tenían una prevalencia del 0,77% y 0,87% de los animales, y en 2007 se situaron con tasas del 0,28% y 0,23%, respectivamente. En su informe, el Sindicato Democrático de Ganaderos Montañeses recuerda que la elevada tasa de brucelosis bovina de hace seis años "estuvo a punto de provocar el aislamiento de la región y la prohibición de que ningún animal ni producto traspasara las fronteras" de la Comunidad Autónoma, pero el cambio al frente de la Consejería, con la llegada en 2003 de Jesús Oria como consejero y de Manuel Quintanal como director general de Ganadería "cambió el ritmo de los acontecimientos". De hecho, subraya que el plan de erradicación propuesto como alternativa a la vacunación, evitó "consecuencias devastadoras" para los ganaderos cántabros, ya que los animales vacunados no pueden comercializarse a través del Mercado Nacional de Ganados y esto podría haber llevado a su cierre. En su lugar, se optó por la detección precoz de los focos y la política de vacíos sanitarios, con ayudas económicas para los afectados, lo cual, según SDGM, permite "ir por delante de la enfermedad" y supone menos coste que la vacuna cuyos resultados a largo plazo, además, "son dudosos".