Bruselas impone a Intel una multa récord de 1.060 millones por abuso de posición dominante

La compañía estadounidense niega los cargos y recurrirá la decisión ante el Tribunal de Primera Instancia de la UE

BRUSELAS, 13 (EUROPA PRESS)

La Comisión Europea impuso hoy al grupo informático estadounidense Intel, tras una investigación que ha durado casi diez años, una multa récord de 1.060 millones de euros, la mayor de la historia en la UE, por abusar de su posición dominante con el objetivo de tratar de expulsar a sus rivales, especialmente a AMD, del mercado de microprocesadores.

Para lograrlo, Intel recurrió a prácticas que Bruselas considera ilegales, como fuertes descuentos e incluso pagos a fabricantes de ordenadores como Acer, Dell, HP, Lenovo o NEC para que no utilizaran microprocesadores de AMD. La empresa estadounidense también pagó al distribuidor Media Markt para que vendiera sólo ordenadores equipados con microprocesadores Intel. El Ejecutivo comunitario exige el cese inmediato de estas prácticas en la medida en que sigan produciéndose.

El vicepresidente y responsable de asuntos legales de Intel, Bruce Sewell, negó las acusaciones y anunció que la compañía recurrirá la multa de Bruselas ante el Tribunal de Primera Instancia de la Unión Europea (TUE).

La sanción de 1.060 millones de euros representa el 4,15% del volumen de negocios de Intel en 2008. Se trata por tanto de menos de la mitad del máximo que podía imponer el Ejecutivo comunitario, que es el 10% del volumen de negocios de la empresa multada. Para calcular el importe, Bruselas ha tenido en cuenta la gravedad de la infracción y su duración, entre 2002 y 2007.

Hasta ahora, la multa más alta que había impuesto la Comisión por abuso de posición dominante era la de Microsoft en 2004, que ascendió a 497 millones de euros. Posteriormente, el Ejecutivo comunitario impuso otras dos sanciones al gigante informático de 280,5 millones y de 899 millones por incumplir las medidas correctoras que había decretado.

"Intel ha perjudicado a millones de consumidores europeos al intentar deliberadamente excluir a sus rivales del mercado de los microprocesadores durante años. Una infracción tan grave y de tanta duración de las reglas antitrust de la UE es intolerable", dijo la comisaria de competencia, Neelie Kroes.

Durante el periodo al que se refiere la sanción impuesta por Bruselas, entre octubre de 2002 y diciembre de 2007, Intel tenía una cuota de mercado del 70% en el mercado mundial de microprocesadores. El Ejecutivo comunitario considera que, al reducir la capacidad de sus rivales para competir basándose en la calidad de sus productos, la actuación de Intel ha dañado gravemente la competencia y la innovación.

La Comisión tiene pruebas de la existencia de las actuaciones consideradas ilegales, incluso aunque no figuran explícitamente en los contratos de Intel. Se trata de correos electrónicos obtenidos durante inspecciones por sorpresa, respuestas a peticiones formales de información y varias declaraciones oficiales realizadas ante el Ejecutivo comunitario por el resto de empresas afectadas. Bruselas considera también probado que el grupo informático trató de disimular las condiciones ligadas a sus pagos.

La decisión contiene además un gran número de pruebas que demuestras que AMD, prácticamente el único rival de Intel, era percibido por los fabricantes de ordenadores y por el propio Intel como un competidor viable que había mejorado su gama de productos. Por ello, la Comisión afirma que las prácticas de Intel no responden a una competencia basada en la calidad intrínseca de los productos respectivos de Intel y de AMD, sino a una estrategia para sacar partido de la fuerte cuota de mercado de Intel.

La investigación de Bruselas se inició a raíz de varias quejas presentadas por AMD en 2000, 2003 y 2006.

MALA DECISIÓN

El presidente y consejero delegado de Intel, Paul Otellini, reaccionó a la multa de la Comisión calificándola de "mala decisión" y acusando a los servicios de la comisaria Neelie Kroes de "ignorar o rechazar pruebas importantes que contradicen" las conclusiones de su dictamen. Otellini aseguró en un comunicado que las prácticas de Intel no han vulnerado la legislación europea ni han perjudicado a los consumidores.

Por su parte, el responsable de asuntos legales de la compañía negó que haya recurrido a descuentos o a pagos para evitar que sus clientes compraran productos de AMD. "Esas acusaciones son falsas. Intel nunca ha pedido a un cliente que no compre de AMD para lograr un descuento ni tampoco ha subido los precios de los clientes que compraban a AMD", afirmó Sewell en rueda de prensa.

Defendió el derecho de su empresa a ofrecer descuentos o incentivos para obtener clientes y dijo que la prueba de que no ha abusado de su posición dominante es que, ocho años después de que se iniciara la investigación sobre este caso, AMD sigue existiendo y goza de "buena salud". Además, el precio de los productos sobre los que Intel ejerce un monopolio, según las acusaciones, ha caído más rápido que el de cualquier otro artículo.

Finalmente, Sewell calificó el importe de la multa de "arbitrario" porque a su juicio no guarda ninguna relación con ningún perjuicio probado. En todo caso, anunció que, mientras dure el procedimiento de apelación, Intel colaborará con el Ejecutivo comunitario para corregir las actuaciones que Bruselas considera ilegales.

Por su parte, la Asociación por una Tecnología Competitiva (ACT, en sus siglas en inglés), que representa a alrededor de 3.000 empresas del sector --entre ellas Microsoft o eBay-- acusó a la Comisión de "manipular la competencia en el sector tecnológico" con su multa a Intel sin ofrecer pruebas de un daño real a los consumidores. "En los últimos 10 años, el precio medio de los microprocesadores para PC de Intel ha caído un 60%. Cuando el único que se queja sobre la situación de la competencia es AMD, ello plantea serias preocupaciones sobre la eficacia de esta acción", dijo ATC en un comunicado.

En apoyo de la decisión del Ejecutivo comunitario se manifestó la Organización Europea de Consumidores, BEUC. "Se ha demostrado que Intel impidió a los usuarios la posibilidad de elegir y, como resultado, mantuvo los precios artificialmente altos y ralentizó el ritmo de las innovaciones", dijo la directora general de BEUC, Monique Goyens.

"Una multa tan alta disuadirá a otras compañías que crean que pueden escaparse con estas prácticas contrarias a la competencia y a los consumidores", señaló. Además, pidió a la Comisión que acelere los trabajos para establecer un marco legal en la UE que permita acciones colectivas de los usuarios para obtener compensaciones directas de las empresas que vulneren la legislación comunitaria en materia de competencia.