El inminente inicio de la veda del pulpo impedirá subvencionar los dos meses de veda del pulpo

Armadores de artes menores creen que la ayuda supondría un "esfuerzo mínimo" que estiman en 4 millones de euros

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 6 (EUROPA PRESS)

El inminente inicio de la veda del pulpo, que empezará este viernes y terminará el 6 de julio, impedirá subvencionar los dos meses de parada biológica a los que está sujeta esta especie. La proximidad de este periodo establecido en el Plan de Recuperación do Polbo reduce el margen de la Administración pesquera gallega para tramitar las ayudas en Bruselas.

Así lo aseguró a Europa Press el secretario de la Asociación de Armadores de Artes Menores de Galicia (Asoar-Armega), Luis Rodríguez, quien hoy se reunió, junto a otros representantes de esta organización, con los directores xerais de Ordenación e Xestión dos Recursos Mariños, Pablo Fernández Asensio, y Competitividade e Innovación Tecnolóxica, Juan Maneiro.

También la Federación Galega de Confrarías de Pescadores y las tres federaciones provinciales (Pontevedra, A Coruña y Lugo), que mantuvieron otro encuentro con los mismos responsables de la Consellería do Mar, reconocieron, en un comunicado, que el Plan de Recuperación do Polbo vigente hace "difícil" la concesión de ayudas, que estas organizaciones estarían dispuestas a rebajar a un mes. Asimismo, señalaron que la Xunta se comprometió a estudiar la propuesta.

Por su parte, el representante de Asoar-Armega defendió que la subvención de la parada biológica supondría "un esfuerzo mínimo" para la Administración gallega, que en 2006 ya concedió estas ayudas. Rodríguez estimó que la cuantía rondaría los 4 millones de euros y comparó la situación de los armadores de bajura con la de otros sectores que sí han recibido apoyo de los gobiernos a raíz de la crisis.

"No se recuerda una campaña tan desastrosa como esta, estamos en una situación muy especial, en una campaña catastrófica en todos los aspectos", denunció, tras señalar que las capturas de pulpo se redujeron un 60 por ciento respecto a la pasada temporada y que, de igual modo que ocurre con otras especies de bajura, los precios en origen se sitúan "a la mitad de otros años".

Rodríguez indicó que la Administración pesquera gallega planteó la posibilidad de conceder estas ayudas el próximo año, aunque la coyuntura que atraviesa ese subsector, con la caída de cotizaciones y el aumento de los costes de explotación, llevó a que los armadores de esta organización insistiesen en su demanda. "Si la crisis fuese de nuestro sector y hubiera posibilidad de conseguir trabajo en tierra, la gente dejaría el mar", afirmó.

Así estimó que cerca de 600 embarcaciones se dedican de modo continuado a la captura de pulpo, de las 1.400 que en Galicia disponen de permiso de explotación de esta especie. Durante los meses que dure la veda, los armadores de bajura se dedicarán a las artes de enmalle --miños, trasmallos y betas-- y al marisqueo. En concreto, a la captura de especies como el salmonete, faneca, pescadilla, jurel, chocos, centolla, raya, sargo, pinto o maragota, entre otras, según explicó.

ESTUDIO DE LAS PROPUESTAS

Rodríguez indicó que los responsables de la Consellería do Mar se comprometieron a presentar sus propuestas vinculadas a esta pesquería. Entre ellas, Asoar-Armega solicitó que la Xunta establezca una parada biológica "completa" del pulpo, así como la elaboración de un plan de recuperación "real" de esta pesquería, tras alertar de la tendencia "descendente" en las capturas de este cefalópodo durante la última década.

Esta organización consideró "imperioso" que los técnicos de la Administración pesquera gallega realicen un análisis de "todas las causas" que inciden en la tendencia descendente del recurso --las capturas de la campaña 2008-2009 fueron un 43 por ciento menores que las de diez años antes-- y elaboren un "informe urgente".

También advirtió de que los recursos complementarios, a los que se dedica esta flota aparte del pulpo que captura en aguas del litoral gallego, "no están en buena situación productiva". A ese hecho se suma, según Asoar-Armega, un aumento del furtivismo y la crisis económica, que se traduce en una caída de la demanda y de los precios en origen.