La difícil conquista española del campo marroquí

  • Agadir (Marruecos), 10 feb (EFE).- Agricultores españoles que llegaron a Marruecos al reclamo de la mano de obra de obra barata constatan ahora cómo ésta no es garantía de éxito, en un negocio lastrado por la escasez de agua y la presión de los sindicatos.

La difícil conquista española del campo marroquí

La difícil conquista española del campo marroquí

La difícil conquista española del campo marroquí

La difícil conquista española del campo marroquí

La difícil conquista española del campo marroquí

La difícil conquista española del campo marroquí

Agadir (Marruecos), 10 feb (EFE).- Agricultores españoles que llegaron a Marruecos al reclamo de la mano de obra de obra barata constatan ahora cómo ésta no es garantía de éxito, en un negocio lastrado por la escasez de agua y la presión de los sindicatos.

En un momento en que la renegociación del convenio agrícola con la Unión Europea sitúa a Marruecos en el foco de todas las miradas, la atención de los empresarios se centra no tanto en los cupos de exportación, sino en la supervivencia de un proyecto amenazado en varios frentes.

"Todas las empresas han tenido problemas, aunque algunas los hayan solucionado mejor que otras. Las huelgas son algo generalizado que empezó a finales de 2007 y que se ha intensificado durante todo el año pasado", explica a EFE la directora de la Asociación Española de Empresarios en Agadir, Carla Lorenzo.

Compañías como la sevillana Hortupal, que tiene en la judía verde el eje de su actividad, reconocen "estar como locas por encontrar una solución", después de más de ocho ceses de al menos un día en el último año, y de amenazas de parar la producción prácticamente cada quincena.

"El campo está muy difícil y los que estamos en Marruecos nos vemos totalmente desprotegidos. Nos salva el encarecimiento de la judía en España, pero tal y como está la situación, tienes que ir con pies de plomo", afirma Joaquín Rodríguez, uno de los seis socios de esa mayorista de productos hortofrutícolas.

El presidente de la Confederación Democrática de Trabajadores (CDT) en la región, Abdela Rahmune, defiende que los sindicatos, organizados recientemente, "no piden nada extraordinario, sino el respeto de las horas de trabajo, del salario mínimo y de la cobertura social", algo que "muy pocas empresas cumplen".

Y en ese cruce de intereses radica el origen de un desencuentro que para quien ha logrado superarlo supone tan sólo una cuestión de diálogo, y para quien no, un círculo vicioso en el que las reivindicaciones de los obreros nunca terminan.

"Los problemas los creamos muchas veces nosotros mismos por orgullo y soberbia. En momentos de crisis, si sabes convivir, no te buscas complicaciones", afirma Bautista Rams, presidente de la firma Agromontsia, otra de las empresas implantadas en Agadir.

Hace más de 15 años comenzaron a llegar los primeros agricultores españoles al país, ocupando principalmente la provincia septentrional de Larache, para el cultivo de la fresa; Agadir, para el de legumbres y hortalizas, y recientemente Marraquech, para el de olivos.

Y en zonas como Agadir, que vive también del amparo del turismo, los invernaderos tapizan grandes extensiones de terreno con sus plásticos y se convierten en uno de los principales creadores de empleo para todos aquellos pueblos que de manera directa e indirecta participan en el sector.

Porque ventajas a ese mercado, tal y como destacó a EFE el analista de inversiones de la Oficina Económica y Comercial de España en Rabat Mohsin Defuf, no le faltan, y la principal de ellas la constituye el bajo coste de la mano de obra, a razón de 52 dirham (unos 4,7 euros) la hora.

A ello se le añade su buena meteorología durante gran parte del año, en donde, según el socio de Hortupal, "nunca llega a hacer tanto frío como en España, la judía se quema menos, y hay zonas en las que, por la temperatura, llega todo un mes antes".

No cabe olvidar, sin embargo, la correspondiente lista de desventajas, que, según un informe del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), incluye "circuitos obsoletos de comercialización, falta de técnicas modernas de producción y de financiación adecuada", o escasa formación de los trabajadores rurales.

En la reforma del sector, que representa entre el 15 y el 20 por ciento del PIB, tienen las autoridades uno de sus principales objetivos, con un plan de modernización bautizado como "Plan Verde" y dirigido a convertirlo en el principal motor de desarrollo de la economía nacional en la próxima década.

Contemplados los pros y los contras, empresarios como Rams, que distribuye directamente a cadenas como DIA o Caprabo, consideran que "Marruecos es una alternativa al campo español si vienes ya con un mercado. Si no, no es una solución. Y decir eso - sentencia el catalán- ya es decir mucho".