Deflación, la desconocida que golpea la puerta

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Técnicamente, no hay recesión hasta que se produce una contracción de la actividad económica (PIB) durante dos trimestres consecutivos. Técnicamente, en EEUU no es oficial hasta que la autoridad NBER no dice que la hay. Técnicamente, no hay deflación hasta que los IPCs negativos se combinan con un descenso generalizado de la demanda. Técnicamente no la habrá hasta que alguna autoridad lo diga. En España hay cierto revuelo y debate sobre si existe o puede llegar la deflación. Pero, si el cenicero tiene ceniza y unas cuantas colillas, ¿no creen que alguien ha fumado?

La situación de España en este momento es la siguiente: inflación principal (IPC) del -0,1%, negativa por primera vez desde los años 60, y la subyacente -que excluye los elementos más volátiles como alimentos frescos y energía- del 1,2%. Es decir, que los precios siguen creciendo de forma generalizada, aunque el efecto escalón del petróleo (que cotizó por encima de los 100 dólares durante el primer semestre de 2008 y ahora está en poco más de 50) está tirando al índice general IPC. Sin embargo, la velocidad de la recesión y la caída de precios en España -que tiene una economía estructuralmente inflacionaria- está proyectando desde hace meses la posibilidad de que se produzca la deflación de precios.

Tres de los mayores expertos en macroeconomía en España aportan su opinión sobre este escenario y, aunque no descartan del todo la deflación, coinciden en señalar que de momento está lejos y no es el escenario central sobre el que trabajan. El primero, por orden de llamada, es José Luis Martínez, estratega jefe de Citigroup en España, que considera que el último dato de inflación (-0,1% en marzo) no ha sido bueno. "No estaba previsto entrar tan pronto en cifras negativas. Para junio vendrá el momento más bajo por el efecto escalón del petróleo", explica a este diario.

Según José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, "una cosa es que caigan los precios y otra es que haya deflación. Por poner un ejemplo, el crash de la bolsa de Japón fue a principios de los años 90 y la deflación no llegó hasta 1998″. Uno de los indicadores que haya que seguir para determinar si se está produciendo ese fenómeno es el precio de los servicios, que de momento crece al 2,7%. "Habrá que ver la velocidad de la desaceleración, pero en cualquier caso, un nivel por debajo del 1% [subíndice servicios] sería una señal de alarma", nos cuenta a este diario.

"La deflación es tan peligrosa porque normalmente se realimenta a sí misma. Nace con una fuerte y rápida contracción de la demanda agregada (desencadenada, por ejemplo, por una crisis de crédito). La oferta agregada no puede adaptarse con la rapidez suficiente, por lo que los precios caen con fuerza. Al caer los precios, los agentes posponen decisiones de compra e inversión, por lo que la demanda que vuelve contraerse por esta vía, de manera que el ajuste de la oferta debe ser aún mayor. Así, se convierte en una carrera a la baja de la oferta (reducción de empleo y de capacidad) persiguiendo a la demanda (caída de consumo, de inversión) que arrastra consigo a precios y actividad", explica Alberto Matellán, director de estrategia y macroeconomía en Inverseguros.