Felipe González cree que hay que salvar a la banca sin asumir sus errores

  • Bruselas, 24 mar (EFE).- El ex jefe del Gobierno español y presidente del Grupo de Reflexión sobre el futuro de la UE, Felipe González, dijo hoy en Bruselas que para salir de la crisis hay que salvar a la banca, pero "no asumir sus errores".

Felipe González cree que hay que salvar a la banca sin asumir sus errores

Felipe González cree que hay que salvar a la banca sin asumir sus errores

Bruselas, 24 mar (EFE).- El ex jefe del Gobierno español y presidente del Grupo de Reflexión sobre el futuro de la UE, Felipe González, dijo hoy en Bruselas que para salir de la crisis hay que salvar a la banca, pero "no asumir sus errores".

En una conferencia pronunciada en Bruselas con motivo de la cuarta reunión del grupo de expertos, González insistió en la importancia de recapitalizar el sistema financiero y coordinar la reacción de la UE a la crisis, una respuesta que, en su opinión, hasta ahora ha sido "dispersa".

González considera "imprescindible" que los estados europeos aporten a los bancos el capital que no fluye en estos momentos de la inversión privada, mediante la compra de acciones a precio de mercado, y con una voluntad clara de que las entidades las recuperen en un futuro.

La recompra de estas acciones, precisó, también debe efectuarse a precio de mercado, de manera que si en unos años su valor se ha triplicado la venta suponga un beneficio claro para el contribuyente.

Para el político sevillano, esperar a ver si funcionan las medidas adoptadas hasta ahora, como defiende la UE, es un error que probablemente derivará en una reacción tardía y hasta cinco veces más costosa que actuar a tiempo, por eso apeló a la "solidaridad" o al menos al "egoísmo inteligente".

González consideró "inteligente" la respuesta de la administración Obama ante la crisis, aunque dijo que no está de acuerdo con todas las medidas.

Sin embargo, hizo hincapié en que si Estados Unidos admite en relación a la salida de la crisis que "sólo no puede", la UE tiene que comprender que "nosotros sin EEUU no podemos".

De cara a la reunión del G-20, el próximo 2 de abril en Londres, hizo un llamamiento urgente a la coordinación de políticas europeas con las de EEUU y los países emergentes.

El ex presidente español, que se confeso un "europeísta convencido", también se refirió al papel de Europa en el mundo y lamentó que los Veintisiete sean tan rápidos "para pagar facturas" y tan poco influyentes en el proceso de toma de decisiones mundial.

Asimismo, aseguró que la UE está perdiendo competitividad en la economía global y que en vista del fracaso ha de replantearse la llamada "estrategia de Lisboa" con vistas a convertirse en la primera potencia mundial en 2010.

Para González, aunque el modelo social de la Unión es el mejor del mundo, atraviesa serios problemas, como la estructura demográfica, que hacen muy difícil mantener el sistema.

Por ello, rechazó la ampliación de la jornada laboral y abogó por retrasar la jubilación, así como por pensar en ella como un derecho y no como una obligación.

En relación al sistema educativo europeo, estimó que, aunque cuenta con excelentes centros de investigación, fomenta el aprendizaje pasivo, de forma que los jóvenes acumulan conocimiento sin saber qué hacer con él.

"Un joven europeo no tiene conciencia clara del valor que añade con su conocimiento, sigue siendo un demandante y no un oferente", afirmo González, quien añadió que es un "problema cultural" y que la sociedad europea "no da oportunidades".

También se refirió a los problemas de seguridad de abastecimiento energético de la UE y propuso llevar a cabo una "revolución de diversificación de fuentes", que sólo funcionará si cada vez que se produce un corte en el flujo "tiembla toda la UE" y no sólo los países afectados.

En cuanto a la energía nuclear, apostó por debatir al respecto y consideró "ridículo" no hacerlo porque las posiciones de algunos estados miembros sean opuestas.

Sobre los flujos migratorios y recordó que sin ellos la sostenibilidad del modelo social en Europa hace tiempo que estaría en quiebra.

"Es imposible no desarrollar una política común no sólo frente a la ilegalidad y al tráfico de personas sino también frente a los flujos legales", indicó.

Además, precisó que el planteamiento no puede reducirse a una "política de frontera o policial", sino de relación con los países emisores.