La futura regulación global financiera divide a anglosajones y París

  • Londres, 31 mar (EFE).- La futura regulación del sistema financiero internacional se ha convertido en un punto de fricción entre Londres y Washington, por un lado, y París, por otro, en vísperas de la cumbre londinense del G20.

Barroso señala la creciente convergencia con EEUU en la respuesta a la crisis

Barroso señala la creciente convergencia con EEUU en la respuesta a la crisis

Londres, 31 mar (EFE).- La futura regulación del sistema financiero internacional se ha convertido en un punto de fricción entre Londres y Washington, por un lado, y París, por otro, en vísperas de la cumbre londinense del G20.

Aun cuando británicos y norteamericanos tratan de minimizar las diferencias, parece claro, a juzgar por las últimas declaraciones, que las hay y que podrían llegar a agriar la cumbre.

Así, el diario The Times cita hoy a asesores del presidente francés según los cuales Nicolas Sarkozy podría incluso abandonar la reunión si no se cumplen sus exigencias de una regulación más estricta del sistema bancario.

Preguntado por el periódico si Sarkozy llevaría realmente a cabo una amenaza de ese tipo, su jefe adjunto de gabinete para asuntos económicos, Xavier Muscay, se refiere metafóricamente a la "disuasión nuclear" para explicar que esa doctrina funciona porque "no se revela en que momento se va a utilizar el arma atómica".

El portavoz del primer ministro británico, Gordon Brown, quiso hoy minimizar esas fricciones y dijo que Brown "tuvo ayer una discusión muy constructiva con el presidente Sarkozy".

Éste ha presionado fuertemente a favor de la creación de un regulador financiero global, algo a lo que se oponen estadounidenses y británicos, los mismos a cuya desregulación del sector en el pasado se culpa mayormente de la actual crisis.

Así, el secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, explica hoy en declaraciones al Financial Times que hay un acuerdo general sobre la necesidad de una fuerte respuesta reguladora a la crisis, pero afirma sin ambages que la regulación seguirá siendo competencia de cada país.

"No vamos a permitir que otros decidan cuál es el equilibrio entre estabilidad y eficacia que más conviene a nuestros mercados", señala Geithner.

"La autoridad de cada país tiene que responsabilizarse de la supervisión consolidada de sus instituciones", explica el secretario del Tesoro.

Según fuentes británicas, parece claro que el presidente francés quiere "pelearse" con los anglosajones por motivos estrictamente de política nacional.

Pero si Gordon Brown se ofreció como anfitrión de la cumbre del G20 y se dedicó a viajar por medio mundo en busca de apoyos, fue también por motivos electoralistas, según le ha reprochado la oposición "conservadora".

En cualquier caso, el líder laborista podrá presentar en la cumbre como un triunfo personal el compromiso de diez paraísos fiscales o afines de compartir con las autoridades de otros países informaciones sobre eventuales burladores de la Hacienda Pública, algo que se dispone a anunciar este jueves.

Los países que, según adelantan hoy varios diarios, se han comprometido a una mayor transparencia en ese tema son Suiza, Liechtenstein, Luxemburgo, Mónaco, Austria, Andorra, Bélgica, Singapur, Hong Kong y Macao.

Todos ellos han aceptado compartir información con las autoridades fiscales de otros países cuando se les solicite aunque no de forma automática.

Los suizos, sobre todo, que habían hecho del secreto bancario una seña de identidad del país, están especialmente irritados con las presiones de británicos y estadounidenses.

La Asociación de Banqueros Privados Suizos ha acusado a Estados Unidos y a Gran Bretaña de "hipocresía" porque ambos países tienen también sus propios paraísos fiscales.

Así, varios territorios dependientes de la Corona británica, desde las islas del Caribe hasta Gibraltar, sirven a esos propósitos.

En el caso de Estados Unidos, los suizos señalan que los estados de Delaware y Florida están especializados en la domiciliación de empresas "pantalla" extranjeras que evitan a los ricos pagar impuestos.