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Fiat no participará en la reunión organizada por Ejecutivo alemán sobre Opel


El grupo automovilístico italiano Fiat ha anunciado que “no participará hoy en la reunión que el Gobierno alemán está tratando de organizar para hoy en Berlín y que tiene como único argumento el apoyo financiero con carácter urgente de Opel”, y Magna podría también retirarse.

El grupo italiano precisa que Fiat mantiene “su disponibilidad y su compromiso” para continuar las negociaciones con el objetivo de encontrar una “solución estable y duradera para las actividades industriales del grupo Opel”.

“Mantenemos nuestro compromiso con el fin de intentar encontrar vías para satisfacer las peticiones de General Motos y del Gobierno alemán, pero la urgencia de la situación no puede forzar a Fiat a asumir riesgos inusuales”, agrega la compañía.

Según el comunicado, el consejero delegado de Fiat, Sergio Marchionne, declaró: “las cuestiones surgidas en las últimas fases de la negociación, entre el martes y el miércoles, nos han sorprendido negativamente ya que no habíamos sido informados de ciertos datos e informaciones financieras clave que consideramos esenciales para formular una oferta de fusión seria”.

“Dada la naturaleza del proceso y su duración, Fiat no ha tenido acceso a los datos contables de Opel para determinar con exactitud la situación financiera de Opel y plantear así una oferta de fusión que tenga en consideración las exigencias tanto de General Motors como las de Fiat”, agregó Marchionne.

Asimismo, la nota explica que las últimas condiciones planteadas para llevar a cabo la operación obligarían a Fiat “a sostener financieramente a Opel de forma inmediata, mientras el Gobierno alemán determina los plazos y las otras condiciones de la financiación puente, exponiendo a Fiat a riesgos no razonables e innecesarios”.

Magna se lo piensa

El fabricante de componentes austríaco-canadiense Magna, el segundo inversor que quedaba en liza, amenaza con abandonar las negociaciones. Según informaciones de la página digital del diario alemán “Bild”, las negociaciones que se están celebrando en el hotel Adlon de Berlín entre la cúpula de Magna y la de General Motors, la casa matriz de Opel, están a punto de fracasar.

El rotativo cita a fuentes de las delegaciones, según las que General Motors aparentemente está plantando cada vez nuevas exigencias, lo que dificulta un eventual acuerdo.

Magna se había mostrado dispuesto a cumplir la “inesperada” reclamación económica adicional planteada por General Motors durante la última reunión en la Cancillería, el pasado miércoles, cuando la casa matriz de Opel aseguró necesitar por lo menos 300 millones más de lo planteado hasta entonces.

En caso de que Fiat y Magna abandonaran realmente las negociaciones, Opel podría verse ante una insolvencia, alternativa que el ministro de Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg, no ha querido descartar desde el principio.

Reunión de urgencia

El gobierno alemán tratará de buscar esta tarde una solución para Opel, la filial europea de General Motors. La canciller, Angela Merkel, ha convocado para las 14.00 GMT a los ministros de Economía, Finanzas, Trabajo y el vicecanciller, además de a los jefes de gobierno de los cuatro estados federados con plantas de Opel y a representantes de General Motors y del gobierno estadounidense.

La ausencia de Fiat es un claro revés para el ejecutivo alemán, que espera que los inversores potenciales de Opel, la marca italiana y Magna, mejoren sus ofertas.

A pesar del fracaso de la última ronda de negociaciones, el miércoles por la noche, el ministro de Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg, ha anunciado que el gobierno alemán seguirá apostando alto: “Quien conoce las negociaciones en Estados Unidos o con empresas estadounidenses sabe que se apuesta muy alto hasta el final”, dijo.

El ministro justificó su postura de mantener como opción la insolvencia para Opel, precisamente para demostrar a Estados Unidos “que estamos dispuestos a no atender las exigencias estadounidenses si no hay compromiso por su parte”.

El gobierno alemán se había mostrado visiblemente molesto por el curso de las últimas negociaciones en las que la parte estadounidense salió “por sorpresa con nuevas cifras”. La central de GM, que el mismo miércoles había abierto la vía a un posible comprador al acceder a la separación total de Opel, tal como exigía Berlín, pidió de repente una financiación adicional de 300 millones de euros, a añadir a los 1.500 millones de avales previstos por Berlín.

A ello se unió el malestar por las conversaciones, igualmente infructuosas, con el enviado del Tesoro, un funcionario sin capacidad real de decisión, cuya gestión en Cancillería se concentraba en consultar telefónicamente con sus superiores en EEUU.

Berlín ha dado ahora a la parte estadounidense y a los potenciales inversores Fiat y Magna hasta las 12.00 GMT para llegar a un acuerdo sobre estos fondos adicionales. El gobierno de Merkel ha dejado claro que sólo dará luz verde a los avales públicos si quedan garantizadas las formalidades de devolución a los bancos que deberán dar estos créditos.

El fabricante de componentes austríaco-canadiense Magna sigue perfilándose como el favorito de la operación, pues, según fuentes gubernamentales, se mostró inmediatamente dispuesto a asumir la carga económica adicional.

La reunión en la Cancillería estará precedida por una en Bruselas de representantes de los países europeos con plantas de General Motors (Alemania, Reino Unido, Bélgica, España, Polonia y Suecia).