Mutis dice que "es posible que Maqroll muera de pronto o que muera después de mí"

  • Córdoba (España), 16 abr (EFE).- El poeta colombiano Álvaro Mutis sigue unido, tras siete décadas de trayectoria literaria, al mar y a quien lo encarna en su literatura, Maqroll El Gaviero, personaje para quien no tiene reservado todavía un final: "Es posible que muera de pronto o que muera después de mí".

Mutis dice que "es posible que Maqroll muera de pronto o que muera después de mí"

Mutis dice que "es posible que Maqroll muera de pronto o que muera después de mí"

Córdoba (España), 16 abr (EFE).- El poeta colombiano Álvaro Mutis sigue unido, tras siete décadas de trayectoria literaria, al mar y a quien lo encarna en su literatura, Maqroll El Gaviero, personaje para quien no tiene reservado todavía un final: "Es posible que muera de pronto o que muera después de mí".

Para Mutis (Bogotá, 1923), su vida ha estado "dedicada a estar muy cerca de la naturaleza y sentirla dentro del alma", sobre todo el mar, elemento que es su "vida", que es capaz de conservar "su magia y su presencia", explicó a Efe en una entrevista en la ciudad española de Córdoba.

Allí, el Premio Nacional de Literatura de Colombia en 1983 inauguró anoche el ciclo "Poetas del mundo" de la sexta edición del festival Cosmopoética, en la misma ciudad que inspiró su poema "Una calle de Córdoba".

Para Mutis, Maqroll El Gaviero conforma la esencia de su obra y, según él, le "acompaña" desde sus "15, 16 años...", pero le supone todavía hoy "una fiesta a veces complicada" durante el proceso creativo, debido a que valora el acto de la escritura como un "compromiso".

Escribir ha sido en su caso, además, su destino vital. La escritura, afirmó, es un camino de lucha en el que se combate desde diversos frentes: el del idioma y el de las ideas, y que, además, tiene la contrapartida de que sufre en la corrección de los textos.

El novelista bogotano dijo que de siempre optó por dejar la "vocación literaria al margen del trabajo" y desempeñó oficios que no guardaban relación con el mundo de las Letras tales como locutor de radio o gerente y relaciones públicas de empresas internacionales.

Con respecto al alimento espiritual del poeta, Mutis enumeró la importancia de "las vivencias" y de "las lecturas", así como de las "dichas maravillosas" o los "problemas tremendos" de la vida.

Así lo bueno y lo malo -Mutis permaneció encarcelado 15 meses en México, país en el que reside desde los años 60- conforma, según él, "la corriente de donde sale el poema" y que se mantiene intacta a pesar del paso demoledor del tiempo.

No usa internet y sigue escribiendo con "máquina eléctrica" que estos días permanece parada, por sus viajes por España. Aunque, mientras tanto, su mente está siempre en su proceso creativo: el "ya vendrá".

El bardo cuenta que no tiene "planes concretos" cuando maquina en una novela o un poemario y, en cambio, deja que "las imágenes, los sucesos y los temas" que le rondan o surgen por la cabeza "vayan trabajando" en su mente.

Hasta que llega un momento, según Mutis, que "hay que sentarse a escribir" y "dejar que surjan" en el papel en blanco las imágenes que relatan y sacan del interior de la conciencia "una visión del mundo y de la gente" y, ante todo, después corregir y reescribir.

Mutis afirmó sentirse "español del alma" porque España es un país que le "encanta", "esencial" en su vida y donde siempre descubre "maravillas".

Poseedor del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1997, Mutis recaló en Córdoba después de su estancia en Madrid, donde inauguró a principios de mes en el Jardín Botánico una muestra sobre su abuelo español, José Celestino Mutis.

El poeta colombiano tiene una herencia genética española por parte de este científico, que fue un pionero que fundó la sede de la ilustración botánica en Santa Fe de Bogotá en el siglo XVIII y que en España es muy popular debido a que su rostro aparecía en el anverso del billete de 2.000 pesetas.

Y además, este antepasado le ha influido -al igual que sus vivencias en la finca en la que su otro abuelo cultivaba café y caña de azúcar, en Coello, una localidad de su país natal, Colombia- a la hora de declararse un "enamorado de la naturaleza", como se autodefinió.