ANÁLISIS - En España, ni Zapatero tiene el puesto seguro

Por Andrew Hay

MADRID (Reuters) - El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, podría tener complicado su puesto de trabajo este año mientras la tasa de paro del país se acerca a niveles de depresión y las empresas exigen una reforma del mercado laboral que los sindicatos amenazan combatir con una huelga general.

Si el desempleo escala hasta más del 20 por ciento que prevé la Comisión Europea para el año que viene, los analistas creen que la oposición podría reunir los votos necesarios para bloquear los presupuestos de 2010 y forzar una convocatoria anticipada de elecciones generales.

Los socialistas no tienen mayoría en el Congreso y los últimos sondeos revelan que los populares han recortado toda la distancia que les separaba de Zapatero.

"El verdadero test del Gobierno se produce en este momento, el test de la continuidad es en este momento", dijo Mariano Gómez, economista de la fundación Ortega y Gassett.

"Se juega su futuro en estos seis, siete meses del resto del año", apuntó.

Zapatero, que hasta el año pasado descartaba que en España hubiese crisis o recesión, tratará de restablecer la confianza en el debate sobre el estado de la Nación de los próximos 12 y 13 de mayo presentando una nueva serie de medidas de estímulo económico.

Sin embargo, las elecciones al Parlamento Europeo del mes de que viene mostrarán el alcance del daño político sufrido por el presidente español, bajo críticas de falta de anticipación al derrumbe del sector vivienda que venía anticipándose desde bastante atrás.

PACTO O ELECCIONES

El paro ha subido más deprisa en España que en cualquier otro país desarrollado, prácticamente duplicando su tasa en un año al 17,4 por ciento, destapando profundos defectos en una economía basada en la construcción.

Esta situación ha expuesto a Zapatero a las exigencias del sector privado, que él ha calificado de "chantajes", para reinventar el mercado laboral.

Con la tasa de temporalidad con la contratación más alta de la UE y los altos costes de despido, el país que antes era motor de creación de empleo del bloque ha puesto la marcha atrás y ha destruido 1,8 millones de puestos de trabajo en un año, casi la mitad de toda la destrucción de empleo en la UE.

Las empresas quieren recortes fiscales y medidas que abaraten tanto contratación como despido, pero Zapatero ha descartado una reforma laboral, tras las amenazas de huelga general de los sindicatos mayoritarios.

Su compromiso ha servido para contener la tensión social, pero podría dar al Partido Popular la excusa que necesita para bloquear los presupuestos del año que viene, algo que podría desembocar en elecciones anticipadas.

Con el apoyo de los nacionalistas catalanes, el PP contaría con suficientes votos para hacerlo, con el argumento de que el fracaso de Zapatero para gestionar la crisis está dañando al país.

Oliendo ahora la sangre tras cinco años en la oposición, el PP no está por la labor de rubricar un pacto anticrisis con los socialistas.

"Sólo veo dos posibilidades: llegan a un acuerdo con el PP o toman la decisión de convocar elecciones anticipadas. Después de las europeas," dijo Juan Díez Nicolás, de la Universidad Complutense de Madrid.

CORTOPLACISMO

Hasta el año pasado, Zapatero concentró casi todos sus esfuerzos en temas energéticos y sociales como el matrimonio homosexual o la ley de la Memoria Histórica.

Las encuestas demuestran que el mayor temor de los españoles ahora es el desempleo, mientras los observadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) advierten de la posibilidad de una década perdida si no se acometen reformas estructurales.

La Comisión Europea prevé que España será la última economía de la UE en salir de la recesión, probablemente en 2011, debido al doble golpe infligido por la crisis mundial y el pinchazo inmobiliario.

Para frenar las tensiones sociales, Zapatero ha lanzado uno de los mayores planes de estímulo europeos, encabezado por un programa de obras públicas de 8.000 millones de euros dirigido a la creación de 400.000 empleos temporales.

Su predilección por medidas cortoplacistas ha hecho distanciarse a los partidos centristas y a antiguos aliados de Zapatero como el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que temen que éstas disparen el déficit y la deuda sin que se restablezca el crecimiento.

La Comisión Europea espera que el déficit presupuestario español se triplique hasta el 9,8 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) en 2010, con una deuda pública del 62 por ciento del PIB ese año, frente al 39,5 por ciento del año pasado.

Esta misma semana, la fricción con la CEOE quedó claramente patente tras un desliz de su presidente Gerardo Díaz Ferrán, que sin saberlo dijo a micrófono abierto que los problemas en España son debidos a "los años de Zapatero", y no a la crisis global.

En el pasado, Zapatero ha protagonizado bruscos giros políticos según dictasen los acontecimientos, como finalizar las negociaciones con ETA, y algunos esperan que ahora proceda de forma semejante con la economía y la reforma laboral.

"Tiene mucho olfato político," dijo José Carlos Díez, de Intermoney.

Otros expertos ven pocas posibilidades de que cambie la postura tras culpar a la crisis mundial de los problemas de la economía española, y creen que se atrincherará hasta ver signos de recuperación en el exterior.

"Cortoplacismo será el nombre del juego en el futuro inmediato", dijo Charles Powell, profesor de historia en la Universidad de San Pablo CEU de Madrid.