Felipe González reclama en "un nuevo gran pacto" para garantizar la sostenibilidad de la competitividad en Europa

Defiende una inyección pública y elogia el plan de Obama para salir de la crisis

BRUSELAS, 28 (EUROPA PRESS)

El ex presidente del Gobierno español y actual presidente del Grupo de Reflexión de la Unión Europea, Felipe González, reclamó hoy "un nuevo gran pacto" para garantizar "la sostenibilidad" tanto de la competitividad de Europa como su modelo de cohesión social, "envidiable" en muchas partes del mundo, como forma de superar la actual crisis económica.

"Me preocupa que Europa no esté respondiendo a este cambio civilizatorio, a sus desafíos estructurales más importante con eficacia", lamentó González durante un debate en el Comité Económico y Social Europeo en Bruselas sobre 'El futuro de Europa en el mundo en transformación'.

El ex presidente español auguró que el modelo que hizo del continente europeo tras la Segunda Guerra Mundial "una potencia económica-industrial de primer orden", a su juicio, "no va a sobrevivir". "Salvo que renovemos un pacto social, económico y político entre los actores que genere un círculo virtuoso para la nueva civilización, para la nueva sociedad tecnológica, para la economía globalizada y el sistema financiero globalizado", subrayó.

Por ello, reclamó "una revisión autocrítica" para abordar los nuevos desafíos a los que se enfrenta Europa y, sobre todo, "un nuevo gran pacto de consenso" que "abarque al menos cinco puntos básicos".

En primer lugar, dijo, "qué paquete anticíclico y de reforma a medio plazo del sistema financiero necesitamos proponer como europeos, coordinados cada país". En segundo lugar, el pacto debe responder a cómo hacer que la UE "sea de verdad una potencia económico-tecnológica con una cohesión social como la deseamos" en "un plazo razonable, pongamos 10 años".

El tercer punto del pacto está relacionado con "cómo enfrentar nuestros problemas de energía y el desafío del cambio climático", mientras que el cuarto punto de pacto debe atender "cómo enfrentar los flujos migratorios que a la vez son una necesidad y un problema". El quinto punto en cambio está relacionado con cómo afrontar "las amenazas a la seguridad" actuales, más allá de la criminalidad organizada o el terrorismo, como por ejemplo "la seguridad energética" y que identificó como "uno de los talones de Aquiles de Europa".

González consideró "estúpido" que los Estados miembros no aprovechen "el espacio público compartido" que representa la Unión Europea para salir de la crisis, lamentó que no haya "un discurso europeo" y achacó el "euroescepticismo creciente entre los ciudadanos" al lenguaje empleado por la clase política europea. "No nos entienden", esgrimió, subrayando la necesidad de abordar el problema de cómo puede la Unión "recuperar relevancia para los ciudadanos y relevancia para el mundo".

El ex presidente criticó que, en un contexto de "crisis de gobernanza global", Europa espera primero a ver qué hace Washington "para ver cómo nos enganchamos después" y defendió "una coordinación con Estados Unidos" para preservar el sistema financiero internacional porque, aunque "hay que cambiar el modelo" del sistema, éste "no tiene alternativa".

El ex presidente elogió el plan de Barack Obama para salvar el sistema financiero, "tres veces" mayor que el aprobado en Europa "en términos de renta per cápita" y consideró que "no es discutible" tampoco el plan estadounidense para gestionar "los activos tóxicos".

Por ello, consideró "inevitable" que los Estados miembros incurran en "una burbuja de endeudamiento público" y consideró que "Europa tiene que intensificar" su intervención para salir de la crisis y, aunque reconoció que "los 60 trillones de dólares que se han volatilizado por la crisis financiera (...) no se pueden sustituir por 60 trillones de intervención pública, pero la cuarta o quinta parte va haber que inyectarla desde el sector público". "Mejor actuar intensamente y cuanto antes" en dos frentes: rescate del sistema financiero", aseguró.

"La Agenda de Lisboa para el siglo XXI, para los próximos 10 años, tiene que incluir un elemento de sostenibilidad. Si no incluye elemento de sostenibilidad no tendremos una economía y una tecnología y un aparato productivo en el tiempo. Soy optimista. Creo que si avanzamos en nuevas políticas energéticas y las relacionamos con la revolución tecnológica vamos a encontrar un modelo sostenible, desde el punto de vista medio ambiental, económico y de la cohesión social", concluyó.

El ex presidente español reconoció que la labor del grupo que preside, que se ha reunidos ya en cuatro ocasiones, se ha visto "directamente" influenciada por "la crisis institucional" en el seno de la UE que provocó el no de Irlanda al Tratado de Lisboa, una crisis financiera y económica cuya magnitud "nadie se esperaba" y que se ha convertido "rápidamente en una pandemia financiera", así como una crisis de seguridad motivada por el conflicto en Georgia de agosto pasado y la idea de desplegar un escudo antimisiles estadounidense en Europa y la crisis energética de principios de año.