General Motors fracasa en su plan para convertir 19.500 millones de deuda en acciones

DETROIT (ESTADOS UNIDOS), 27 (EUROPA PRESS)

El grupo automovilístico estadounidense General Motors admitió hoy que ha fracasado su propuesta para convertir en acciones un total de 27.200 millones de dólares (19.500 millones de euros al cambio actual) de deuda no asegurada.

La multinacional norteamericana reconoció que, tras expirar el plazo para acogerse a este programa de cambio de deuda por acciones, los acreedores que se han acogido al mismo no son suficientes para satisfacer las exigencias del Departamento del Tesoro.

Por consiguiente, al no cumplirse esta condición ni otros requerimientos adicionales, General Motors ha decidido suspender este canje de deuda. Además, el grupo anunció una reunión de su consejo de administración para evaluar los siguientes pasos de la empresa.

General Motors tiene de plazo hasta el próximo 1 de junio para completar un plan de reestructuración que garantice su viabilidad en el futuro, de acuerdo con el ultimátum recibido por parte del presidente estadounidense, Barack Obama.

El plan de viabilidad de General Motors contempla un recorte adicional de plantilla de entre 7.000 y 8.000 empleos, con lo que reducirá sus efectivos en 23.000 trabajadores de sus factorías entre 2008 y 2012, período en el que cerrará además 16 fábricas en Norteamérica y prescindirá de cuatro de sus marcas.

Así, General Motors se centrará en cuatro marcas para su actividad en Norteamérica: Chevrolet, Cadillac, Buick y GMC. De esta forma, Pontiac desaparecerá a finales de 2010, mientras que Saab, Saturn y Hummer tendrán su propia solución antes de que termine este año.

En cuanto a la red comercial en Estados Unidos, el número de concesionarios se reducirá un 42% entre 2008 y 2010, pasando de 6.246 a 3.605 centros. General Motors asume que su cuota de mercado caerá este año hasta el 19,5% y se estabilizará entre el 18,4% y el 18,9% en los próximos ejercicios, como consecuencia de la menor demanda y de la consolidación de marcas y concesionarios.

La consecución de estos objetivos pasa por unas severas medidas para reducir costes, entre las que figura la eliminación de 23.000 empleos en sus fábricas entre 2008 y 2011, el cierre de 16 plantas (de 47 a 31) en el mismo período y la reducción de los costes laborales en un 34% en el trienio comprendido entre 2008 y 2010. Con todo ello, los costes estructurales deberían reducirse en 7.600 millones de dólares (5.800 millones de euros), un 25%.