El exsocio del Santander en medios de pago no operará en España hasta 2020


  • La ruptura de la 'joint venture' en terminales lectores de tarjetas impide a Elavon realizar actividades en el país durante un mínimo de dos años.

  • Las cláusulas de no competencia prohíben a este especialista, perteneciente a US Bancorp, fichar a personal en la filial conjunta durante 12 meses.

Cobros por duplicado en las tarjetas a clientes del Banco Santander por un error

Cobros por duplicado en las tarjetas a clientes del Banco Santander por un error

El negocio de las tarjetas es prioritario para el Santander. Tanto que hace escasas semanas pactó recomprar a su socio Elavon el negocio conjunto con el que proveen servicios a comercios para que sus clientes puedan abonar las compras con tarjetas y ha blindado el acuerdo con distintas cláusulas que impedirán al especialista estadounidense plantear competencia en España hasta, al menos, el ejercicio 2020.

Elavon, participado por US Bancorp, se compromete a no realizar actividades de adquisición de tarjetas -instalar lectores o TPV’s en comercios- de forma directa ni indirecta durante un periodo de dos años. El contrato de ruptura de la alianza le impedirá igualmente reclutar a empleados o directivos de la sociedad que opera junto al Santander desde hace cinco años,aunque sí continuará prestándole servicios durante seis meses para facilitar la migración de operativa.

El banco y la sociedad de Altanta sellaron lazos en el otoño de 2012 con la creación de una sociedad conjunta participada al 49 y 51% por ciento, respectivamente. La nueva compañía heredó los contratos de todos los terminales lectores instalados en los comercios clientes del grupo cántabro y de Banesto en España. En la práctica estrechaban alianza porque ambos socios colaboraban desde 2003 para ofrecer el servicio de pagos en divisas a comercios, y la joint venture venía precedida por asociaciones similares en México, Reino Unido, Polonia o Puerto Rico. 

Reportó 123 millones en plusvalías

Al grupo bancario dar entrada a Elavon en su operativa le permitió anotarse 123,7 millones de euros en plusvalías después de haber valorado el negocio de medios de pago en comercios en 165,8 millones. Las crecientes demandas regulatorias de solvencia y provisiones animaban entonces a la banca a hacer caja en ciertos activos, donde se extendía además la estrategia de introducir a especialistas para maximizar actividad y cuentas.

Desde 2010, CaixaBank y Global Payments mantenían una alianza similar en España que en 2013 expandieron a Brasil y tres años después al banco participado de La Caixa Erste Group Bank. Solo un poco después, en 2013, era el Popular quien se asociaba con Evo Payments para crear Popular Payments -posteriormente bautizada como Universalpay cuando el banco vende a Evo la cuota que mantenía de la sociedad unos años después-.

A la apuesta original de tener un socio industrial totalmente volcado en los desarrollos de una actividad en rápida evolución, sobre todo tecnológica, como son los medios de pago, el Santander antepone ahora su visión estratégica del negocio. Los pagos electrónicos están en el núcleo de su oferta a distintos clientes, como prueba que haya condicionado los beneficios de su producto estrella, la ‘Cuenta 123’, a contratar tarjetas de crédito y darles determinado uso, y que en el servicio de TPV’s sea clave en la propuesta a clientes comercios.

Después de adquirir el 51% a Elavon, en el mercado se espera que dé pasos en la misma dirección con WiZink, la sociedad que el Popular comparte con Värde Partners. El monoespecialista en tarjetas gestiona los plásticos del Popular y los adquiridos por éste a Citi y Barclays, en España y Portugal. Era la joya industrial del grupo, valorada por un banco de inversión en hasta 2.500 millones. Su mayor fortín por volumen y operativa son, precisamente, las tarjetas de crédito y revolving del Popular.