El Nobel de Economía Joseph Stiglitz dice que a la caída libre de la economía le seguirá una recesión profunda

Culpa de la crisis a la depravación moral de los bancos, a los que se debería dejar caer, en vez de destinarles tantos recursos públicos

ESTORIL (PORTUGAL), 8 May (De la corresponsal de EUROPA PRESS, Patricia Ferro)

El Premio Nobel de Economía del año 2001, Joseph Stiglitz, afirmó hoy que no se vislumbra un fin optimista a corto plazo para la crisis. "Estamos viviendo el fin de un período de caída libre en las economía, al que seguirá un período de recesión profunda", afirmó.

Una mezcla de corrupción entre el sistema financiero y los políticos estadounidenses, el continuo movimiento de desregulación asociado a la ideología de que los mercados se autorregulan, y una política monetaria demasiado expansiva, son la causa de que el mundo esté inmerso en la peor crisis de los últimos 80 años, según el Nobel.

Stiglitz, que es ex presidente del Banco Mundial, participa en las Conferencias de Estoril, que bajo el tema "Desafíos globales, respuestas locales", pretende convertirse en un punto de reflexión internacional para hablar sobre globalización, a medio camino entre "el liberalismo de Davos y la utopía de Porto Alegre".

En su intervención, consideró que una de las raíces de la actual crisis nace de "la corrupción al estilo estadounidense" que se instaló en Estados Unidos, y citó como ejemplo la elevada financiación que la industria financiera hizo para las campañas electorales de demócratas y republicanos a lo largo de los años. "Invirtieron y consiguieron resultados, la desregulación" y la "ideología de que los mercados se autorregulan" ironizó.

DURAS CRÍTICAS A LOS BANCOS

El Nóbel de Economía emitió fuertes críticas al sistema financiero occidental, y en particular al estadounidense. Stiglitz consideró que "intentaron quedarse con todo el beneficio del sistema productivo". "Es difícil clasificar la depravación moral de nuestro sistema financiero", afirmó.

Sin embargo, las críticas más duras fueron para el negocio montado alrededor de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos. Los bancos, dijo, "descubrieron que había dinero en la base de la pirámide de clases sociales y decidieron ir allí y traerlo para la cima". "Robaron a los más pobres de los más pobres".

Además, acusó a los bancos de querer echar las culpas de lo ocurrido a los reguladores, y los comparó con "los ladrones que pagan caro a los policías para que vayan a dar una vuelta mientras ellos roban, y ahora vienen a decir que la culpa es de los policías".

En su opinión, los bancos se olvidaron de su razón de ser: la diversificación del riesgo y la transferencia del capital de los ahorradores para los inversores. "Ellos evaluaron mal el riesgo, calcularon mal el riesgo y el capital", sentenció.

MALAS SOLUCIONES

Stiglitz no fue muy optimista sobre las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis. "Cuando de la reunión del G-20 sale la decisión de fortalecer el papel del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Financial Stability Forum, que son instituciones que gestionaron mal las crisis de los años 90, no podemos tener mucha esperanza sobre la resolución actual de la crisis", afirmó.

Pero además de las medidas internacionales, el premio Nobel también realizó un balance negativo sobre los planes para combatirla crisis de Estados Unidos.

Por un lado, acusó a la Administración Obama de apostar por "mantener vivos bancos zombis", incentivando la creación de instituciones "todavía mayores" de las que ya existían. Por otro, consideró que los apoyos a la economía "llegaron demasiado tarde, fueron demasiado pequeños y mal diseñados".

Además, defendió que "la doctrina de la derecha sobre la economía de mercado falló claramente" y demostró "la importancia de regular los mercados", y recordó que tanto la experiencia actual, como la de Chile, cuando el dictador Pinochet, aconsejado por Milton Friedman, experimentó la desregulación de su sistema financiero y "le costó a los chilenos un cuarto de siglo pagando deudas", demuestran la importancia de "la regulación del sistema".

Desde su punto de vista, para salir de esta crisis es necesario más inversión pública, más medidas de apoyo al mercado hipotecario y que la Administración deje caer los bancos en vez de canalizar hacia ellos la mayor parte de los recursos presupuestarios.