Ken Loach dice que no tiene "ninguna esperanza en el G-20"

  • Londres, 30 mar (EFE).- Conocido por su cine activista y de compromiso social, el director inglés Ken Loach se muestra crítico con el sistema de "máximo beneficio en el menor plazo de tiempo" que ha causado la crisis económica y afirma sin tapujos: "No tengo ninguna esperanza en el G-20".

Ken Loach dice que no tiene "ninguna esperanza en el G-20"

Ken Loach dice que no tiene "ninguna esperanza en el G-20"

Londres, 30 mar (EFE).- Conocido por su cine activista y de compromiso social, el director inglés Ken Loach se muestra crítico con el sistema de "máximo beneficio en el menor plazo de tiempo" que ha causado la crisis económica y afirma sin tapujos: "No tengo ninguna esperanza en el G-20".

En una entrevista con EFE, Loach, que en junio estrenará su última película, "Looking for Eric" (Buscando a Eric), señala que el Grupo de los 20 (G-20), que agrupa a economías industrializadas y emergentes y se reúne el 2 de abril en Londres, no puede resolver las consecuencias del caos financiero global "porque son exponentes del sistema que hay que cambiar".

Según el autor de filmes como "Tierra y Libertad" (1994) y "El viento que agita la cebada" (2006), la crisis originada en el sector bancario que ha sumido en el paro y la pobreza a millones de personas "es consecuencia de las contradicciones del sistema capitalista".

"El menor margen de beneficios, la dura competencia, hacen que las empresas se socaven entre ellas, buscando las materias primas y la mano de obra más baratas, para bajar a su vez los precios con el objetivo de vender más y maximizar sus ganancias", explica en las oficinas de su productora en Londres, Sixteen Films.

A las deficiencias intrínsecas que percibe en un sistema fundamentado en la obtención de beneficios se suma la desregulación del capital que impulsaron Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en EEUU, que anima a los inversores "a ser más codiciosos, a querer el máximo de dinero en el mínimo tiempo".

"Al final, como la gente invertía dinero que no tenía, el sistema se desmoronó, no había otra, es como cuando hay un gran globo y de repente alguien trae una aguja, todo el montaje se viene abajo", señala el realizador.

Pese a las profundas transformaciones sociales que está desencadenando la crisis, Loach no busca en ella inspiración para próximas películas, ya que, al contrario que los documentales, que persiguen la noticia, "la ficción no funciona así".

"La ficción consiste en explorar, descubrir las contradicciones en la relación entre lo personal y lo público, en cómo el contexto determina lo que somos, lo que hacemos y por qué lo hacemos", reflexiona en voz alta.

Con su amigo el guionista Paul Laverty, que vive en España con su pareja, la cineasta Icíar Bollaín, elabora las historias a partir de experiencias o realidades observadas, que van tomando forma a medida que crecen los personajes.

Ambos trabajan ahora en un nuevo guión, del que no quiere hablar porque teme que si lo airea "se marchitará", y esperan el estreno de "Looking for Eric", una comedia seria que surgió cuando los contactó para colaborar con ellos, dejándolos "abrumados", la ex estrella del Manchester United Éric Cantona.

La película trata de un cartero de mediana edad cuya vida se viene abajo. Es hincha del Manchester United, pero hace diez años que no puede ir al estadio por los altos precios. Un día se fuma un poco del hachís de su hijo y se le aparece su héroe: Éric Cantona.

"Trata del mundo de hoy, de lo que ocurre cuando llegas a cierta edad y te das cuenta de que tú vida no es como la imaginaste", relata.

Mientras desarrolla nuevas ideas, Loach, que admite necesitar de los festivales internacionales para lograr que sus filmes lleguen al gran público en una industria dominada por EEUU, mantiene vivo su compromiso político liderando en su país un pequeño partido a la izquierda del laborista.

En los próximos días, participará en manifestaciones en Londres para recordarle al G-20 que las personas y, ahora más que nunca, el medio ambiente son lo primero que debe contar, "y sólo podemos protegerlos si no buscamos beneficios rápidos", como sucede en el sistema actual.

"El problema es que las multinacionales no pueden hacer otra cosa. Hay una incompatibilidad. Es como querer hacer vinagreta con agua", añade con voz suave.