El paro y el coste de la vivienda dispara la cifra de jóvenes británicos que permanece en el hogar familiar

La predisposición al matrimonio o a tener hijos se sitúa en mínimos de un siglo

LONDRES, 15 (De la corresponsal de EUROPA PRESS, Eva Martínez)

Casi un tercio de los jóvenes británicos de entre 20 y 34 años continúa viviendo con sus padres, por el 18% en caso de las mujeres, según una encuesta de la Oficina Nacional de Estadística (ONS, en sus siglas en inglés) de Reino Unido, que revela en los últimos años una creciente tendencia entre la juventud de Reino Unido a permanecer en el seno del hogar familiar.

Los datos del informe 'Tendencias sociales' apunta a un incremento de dos puntos en el último año en el caso de los hombres y de tres en el de ellas, que se atribuye principalmente a la prolongación de los estudios más allá de la edad obligatoria, al elevado coste de la vivienda y al incremento del desempleo en las Islas.

El número de estudiantes se ha cuadruplicado en el último cuarto de siglo y ha pasado de 621.000 a principios de los 70 a unos 2,5 millones actualmente, un factor que podría haber contribuido a que en el segundo trimestre de 2008, hasta 1,8 millones de hombres jóvenes y 1,1 millones de mujeres siguiesen en la casa de sus padres, 300.000 más que en 2001.

Además, se da la circunstancia de que aquellos que abandonan definitivamente la residencia paterna lo hacen en solitario, ya que el porcentaje de personas que viven solas en Reino Unido se ha duplicado desde 1971 y ha pasado del 6% al 12%.

Asimismo, las parejas tienen menos predisposición que nunca a contraer matrimonio o tener hijos, con cifras como las de 2006, cuando el número de enlaces llegó al nivel más bajo desde 1895 en Inglaterra y Gales, con un total de 237.000. La media para casarse por primera vez ese año era de 30 años entre las mujeres y de 32 en el de los hombres, dos años más tarde que hace tan sólo una década.

Prueba de esta evolución es la de que el pasado año, una cuarta parte de las familias de Reino Unido estaban formadas por parejas sin hijos, frente al 19% de esta variable a principios de la década de los 70. Como consecuencia, también la media de edad a la que las mujeres dan a luz por primera vez ha aumentado signficativamente en este cuarto de siglo, al pasar de los 23,7 años a los 27,5.

Aparte, el informe refleja cómo aquellos que se deciden a tener descendencia descargan en fórmulas más informales el cuidado de la prole para permitir a las madres continuar con su carrera laboral, ya que mientras una cuarta parte empleó los canales ordinarios, el 32% dejó a sus hijos al cuidado de los abuelos.