El presidente de Cajastur asegura que en el sistema financiero todavía no se han visto los peores resultados

Menéndez dice que "no es lógico decir que un banco no puede quebrar" y cree que "todos, incluídos los clientes" deben asumir las consecuencias sobre riesgos

GIJÓN, 17 (EUROPA PRESS)

El presidente de Cajastur, Manuel Menéndez, advirtió hoy en Gijón que "en el sistema financiero todavía no hemos visto los peores resultados, en los que a las cuentas de resultados se refiere", y añadió que la concesión de crédito podría decrecer aún más.

Menéndez intervino hoy en las jornadas sobre la crisis económica organizada por las Cámaras de Comercio de Asturias con una conferencia bajo el título 'Crisis financiera y regulación bancaria en Europa'.

El presidente de Cajastur indicó que las entidades financieras tienen que hacer frente a una fuerte deuda, con lo que una parte importante del ahorro que se capta es para amortizar deuda y no para conceder más crédito.

Durante su extensa ponencia, explicó que ahora los bancos tienen que devolver mucho dinero captado en sistemas exteriores que está pagando a precios baratos y que de ser renegociada se deberá pagar a precios muy superiores o sustituir por ahorro captado en los clientes que también algunas entidades pagan a costes elevados.

Como consecuencia de todo ello consideró que "no se han visto todavía las peores consecuencias en las cuentas de resultados de las entidades financieras". Sobre las acusaciones respecto a la restricción del crédito, Menéndez aseguró que probablemente estén en una política más rigurosa, lo cual es defendible, pero añadió que no se puede olvidar que las entidades están en medio de un problema económico que les excede, con mucha menos liquidez en el sistema. "El mercado nacional se está tensando de manera enorme", dijo Menéndez, que añadió que por otra parte el sector público aparece como competidor.

"Lo que debemos hacer es trabajar fuerte como cualquier empresa, admitiendo que hemos incurrido en errores y haciendo un ejercicio de autocrítica constructiva, que deben hacer también otros sectores", expuso Manuel Menéndez, quien aseguró que "hubo años de alegría y ahora hay que pagar las consecuencias".

A su juicio hay que apostar por un nuevo modelo económico en el que se elimine lo que no sirve logrando mayor competitividad. "Si no nos gustan las malas noticias mal empezamos, porque ahora es lo que toca", dijo. Añadió que en el caso de Cajastur existe una situación de solvencia "muy buena", con lo que se parte de una situación "muy buena".

LA BANCA PUEDE QUEBRAR.

El presidente de la entidad bancaria aseguró que "no ve la lógica a decir que un banco no puede quebrar" y se preguntó por qué se admite que una empresa puede quebrar y una entidad bancaria no. "Si el gobierno sale diciendo que todos los depósitos están garantizados pues entonces da igual hacer las cosas bien que mal", afirmó Menéndez.

Reiteró que "no se puede caer en el error de decir que un banco no puede quebrar" y añadió que en estos años se han cometido errores y las entidades que no lo hayan hecho bien tendrán que pagarlo incluso con su desaparición. "Las cosas tienen que tener consecuencias", expuso para añadir que "hay que enseñarles a los clientes que en el precio que les pagan va implícita una prima de riesgo",.

El presidente de Cajastur reconoció que "el sector tiene pendientes asignaturas y problemas que hay que resolver y lo pagarán sus accionistas y los clientes por encima de los fondos garantizados". En su opinión, el apoyo a la solvencia que puedan hacer los gobiernos no son soluciones a largo plazo.

Aseguró que los gobiernos pueden, por motivos de riesgo sistemático, aportar en momentos críticos la solvencia de algunas entidades, pero eso a largo plazo es insostenible por lo que "o bien vamos a una banca nacionalizada o la única forma de hacerlo viable es ser eficientes, fomentando la gestión eficiente y haciendo las cosas que hay que hacer en cualquier empresa para ser efectiva y cobrar los márgenes que hay que cobrar, aunque sea duro de oir para los clientes".

"Es un error de base y una mala gestión condecer créditos con bajos diferenciales independientemente del cliente y de su prima de riesgo", expuso. Y admitió que "en estos años se han hecho cosas mal, probablemente por la fuerte competencia", aunque precisó que ha habido clientes que se han beneficiado de ello como el sector de la construcción o las familias.

Consideró además que el tamaño de las entidades no es síntoma de mayor eficiencia ni solvencia, sino que lo más importante es la gestión eficiente y aseguró que en próximos meses o años habrá una reorganización y un nuevo mapa de sector financiero donde cada uno tendrá que buscar su lugar.

También consideró que los mecanismos de regulación han fallado y aseguró que las cajas han sufrido en años las acusaciones de ser públicas y ahora se ven como los gobiernos deciden tomar ahora capital mayoritario de algunos bancos y "nadie se inmuta".

"Creo que el modelo de supervisión actual requiere una reforma porque se dan ciertas incongruencias", expuso Menéndez, que abogó por la homogeneización de los sistemas europeos de supervisión, creando un supervisor europeo con una posición de dependencia jerárquica y del que dependan los de cada país.

Sobre el asunto de los bonos excesivos para los directivos, Menéndez indicó que cree en los sistemas de incentivos, pero a su juicio debe tener más peso el incentivo a largo plazo, por proyectos y no por ejercicios económicos, sobre todo si se quiere delegar de verdad en los directivos. Además abogó por incentivos que primen menos el riesgo, y si no es así todos deben asumir sus consecuencias y todos deben saberlo, incluidos los clientes.