Uno de los mayores fondos de pensiones de EEUU amenaza con retirar sus inversiones de las petroleras que apoyen a Sudán

MADRID, 27 (EUROPA PRESS) TIAA-CREF, uno de los mayores fondos de pensiones de Estados Unidos, ha amenazado a las petroleras presentes en Sudán con retirar sus inversiones a menos que en nueve meses rompan los negocios que mantienen con el gobierno de este país africano, que acaba de expulsar del país a 13 ONG que prestaban ayuda humanitaria, o "den pasos para lograr el fin del genocidio". Según señala el fondo en su página web, la sociedad en su conjunto tiene una responsabilidad moral para acabar con el "genocidio" y los crímenes contra la humanidad que se están produciendo en ese país, donde expertos internacionales afirman que 200.000 personas han muerto, y 2,7 millones han sido desplazadas desde que se inició el conflicto en 2003. La medida anunciada por TIAA-CREF, que maneja unos 273.621 millones de euros, podría afectar entre otros a PetroChina, CNPC Hong Kong, Oil & Natural Gas Corporation, Sinopec y PETRONAS, que operan en Sudan y han sido acusados por algunas ONG de colaborar con el gobierno de Omar Hassan al-Bashir. En los próximos meses, ejecutivos del fondo se reunirán con representantes de estas compañías para instarle a tomar una actitud positiva en lucha contra el genocidio, y pedirles que se sumen de forma pública a los Principios de Inversión Responsable (ISR, en sus siglas en inglés) de la ONU. El fondo retirará "rápidamente" sus inversiones de las compañías que no accedan a tener estas entrevistas. En cuanto a las que se presten, TIAA-CREF les otorgará un plazo de nueve meses al término del cual evaluará sus progresos y decidirá si retirar sus acciones o continuar dentro de la compañía mientras siga realizando progresos en favor de los derechos humanos. Para TIAA-CREF, la situación de Darfur requiere de "unos niveles altos de responsabilidad", y la posibilidad de presionar como accionistas es la "manera más efectiva" de influir en las políticas y prácticas de RSC de las compañías, especialmente, en los casos en los que las empresas pueden estar contribuyendo a crímenes contra la humanidad. No obstante, el fondo señala en un comunicado que las desinversiones tienen que ser "el último medio", que hay que utilizar "sólo cuando la presión dentro de la compañía para rediseñar y cambiar las políticas hayan cambiado".