Acorralada, Chrysler presenta la protección por quiebra

DETROIT/WASHINGTON (Reuters) - Chrysler presentó el jueves la bancarrota tras no lograr un acuerdo con sus acreedores para reducir su deuda, en la primera quiebra de una automotriz de importancia en la historia de Estados Unidos.

Pese a las negociaciones de las últimas semanas, que siguieron hasta el último día del plazo que dio el Gobierno a la firma para reestructurarse, Chrysler no consiguió el apoyo total de los tenedores de bonos, lo que desencadenó el final.

Al mismo tiempo, se espera que durante el proceso de bancarrota Chrysler selle una alianza con la italiana Fiat, que se quedará con una participación accionarial inicial del 20 por ciento en la firma.

Fiat podrá convertirse en socio mayoritario una vez que Chrysler devuelva la ayuda de emergencia que le dio el Gobierno.

La solicitud de protección por bancarrota bajo el Capítulo 11 del Código de Quiebras, realizada ante un tribunal de Manhattan, generará una reacción en cadena en toda la industria automotriz: incluyendo a rivales, proveedores, concesionarias y los cientos de miles que viven de la industria.

Como parte de la presentación, el Gobierno estadounidense proveerá a la empresa de 3.500 millones de dólares en financiación a Chrysler y hasta 4.500 millones en financiación de salida.

El presidente, Barack Obama, dijo que espera que todo el proceso de quiebra lleve entre 30 y 60 días.

La bancarrota es una señal de que Obama está preparado para jugar duro con los prestamistas y probablemente fije el tono del Gobierno para las discusiones similares que habrá con los acreedores de General Motors Corp, que debe reestructurar sus operaciones antes de que acabe mayo.

Mientras Obama manifestó su apoyo a Chrysler y a su alianza con Fiat, apuntó sus críticas a los inversores que no quisieron llegar a acuerdo.

"No estoy con ellos. Estoy con los empleados de Chrysler, sus familias y comunidades", dijo el mandatario.

"No estoy con aquellos que se resisten, cuando todos están haciendo sacrificios. Ese es el por qué apoyo los planes de Chrysler de usar nuestras leyes de quiebra para terminar con sus obligaciones pendientes", agregó.

Esta no es la primera gran medida gubernamental para Chrysler.

En 1980, el presidente Jimmy Carter firmó una ley para entregarle más de 1.000 millones de dólares en garantías crediticias.

Otra vez el estado de Michigan, y particularmente la ciudad de Detroit, será gravemente perjudicada con los problemas de las automotrices.

"La actual crisis de la industria, con el potencial de quiebra o de consolidación, representa un cambio fundamental en la base económica del estado, más que una simple crisis cíclica", dijo Moody's en un informe.

"La bancarrota es a lo que ellos han estado apuntando por varios meses", comentó Mirko Mikelic, administrador de cartera de Fifht Third Bank.

El consejero delegado de Chrysler, Robert Nardelli, dejará la compañía cuando ésta salga de la quiebra. El Gobierno tendrá seis miembros del consejo de adminitración de la nueva empresa y Fiat nombrará a tres.

Los inversores reaccionaron positivamente a la noticia. Las acciones de GM subían un 5,5 por ciento y las de Ford avanzaban un 6,2 por ciento.

FIAT: UN ACUERDO DE HECHO

La bancarrota no impedirá que se logre la alianza que Chrysler negocia con Fiat.

Chrysler buscó un acuerdo de rescate de la automotriz italiana mientras trataba de reestructurar su deuda.

Las negociaciones por la deuda fueron encabezadas por un equipo de trabajo para la industria automotriz nombrado por el Gobierno de Obama y por el ex banquero Steve Rattner.

En un intento por convencer a tres firmas de administración de fondos que rechazaron la oferta de recibir 2.000 millones de dólares en efectivo a cambio de los 6.900 millones de dólares en deuda garantizada de Chrysler, funcionarios estadounidenses mejoraron la propuesta agregando 250 millones de dólares, dijeron personas involucradas en esas discusiones.

Chrysler, controlada por Cerberus Capital Group , es uno de los rezagados del sector automotor, pero su situación refleja la depresión que afronta una industria cuyos 2,6 billones de dólares de ingresos anuales equivalen al Producto Interno Bruto de Francia y que emplea a más de 9 millones de personas.

Unas 45 instituciones financieras poseen deudas garantizada de Chrysler.