The Economist sugiere que España no tenga demasiadas esperanzas en el Plan Obama

  • Redacción de Economía, 13 abr (EFE).- El semanario británico "The Economist" sugiere a España que no tenga "demasiadas esperanzas" en el plan de estímulo económico del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a pesar de que algunas empresas españolas puedan ganar algún contrato en el país norteamericano.

Redacción de Economía, 13 abr (EFE).- El semanario británico "The Economist" sugiere a España que no tenga "demasiadas esperanzas" en el plan de estímulo económico del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a pesar de que algunas empresas españolas puedan ganar algún contrato en el país norteamericano.

En su última edición, la publicación valora la campaña de promoción de las empresas españolas en Estados Unidos, "Made in/by Spain", presentada hace un mes en aquel país por los Príncipes de Asturias y el ministro de Industria, Miguel Sebastián, pero duda de que sirva para cambiar "los estereotipos de la tauromaquia y el flamenco".

Por ello, dice, parece "un poco ambicioso" que en Estados Unidos se reconozca el valor tecnológico de las compañías españolas, a las que, sin embargo, el semanario reconoce su fuerza en el sector de las energías renovables y la construcción de infraestructuras, los dos pilares principales del plan de estímulo de Obama.

"The Economist" destaca que la eléctrica española Iberdrola es el segundo mayor operador eólico en Estados Unidos, en un sector en el que también son activas Acciona y Abengoa.

Asimismo, en el artículo se recuerda que seis de las diez firmas de construcción más grandes del mundo especializadas en transportes son españolas, entra las que están Ferrovial, ACS, OHL y FCC.

Según dijo Sebastián en Estados Unidos el mes pasado las empresas españolas podrían optar a licitaciones por valor de 71.000 millones de dólares dentro del Plan Obama, cifra similar al propio plan de estímulo de la economía española, que según el semanario ha sido incapaz de impedir un aumento del paro, que podría llegar al 20 por ciento.

Así, ante la esperanza de que el negocio adicional de las empresas españolas en Estados Unidos sirva para compensar la falta de crecimiento de la economía española, el semanario incide en que si ganan algún contrato, la mayor parte del trabajo irá a los estadounidenses, así como los impuestos.