Zoellick pide apoyo coordinado de la UE a Europa central y del Este

  • Londres, 19 feb (EFE).- La Unión Europea debería coordinar el apoyo global a las economías del centro y el este del Viejo Continente, según el presidente del Banco Mundial (BM), el estadounidense Robert Zoellick.

Zoellick pide apoyo coordinado de la UE a Europa central y del Este

Zoellick pide apoyo coordinado de la UE a Europa central y del Este

Londres, 19 feb (EFE).- La Unión Europea debería coordinar el apoyo global a las economías del centro y el este del Viejo Continente, según el presidente del Banco Mundial (BM), el estadounidense Robert Zoellick.

En declaraciones que publica hoy el diario Financial Times, Zoellick explica que el BM trata de colaborar con el Fondo Monetario Internacional y otras instituciones multilaterales para ayudar a esa región, pero necesita mayor apoyo por parte de Bruselas.

"Tendrán que prestar su apoyo los gobiernos europeos. Sólo han pasado veinte años desde la unificación de Europa, en 1989, y sería una tragedia que la permitiésemos dividirse de nuevo", afirma el alto funcionario internacional.

"Lo que hace falta ahora es que los gobiernos europeos occidentales no saquen liquidez de manera consciente o inconsciente de los bancos europeos occidentales con sucursales en Europa central y del Este", explica Zoellick.

El llamamiento del presidente del BM a una acción concertada de ayuda a la Europa del Este sigue al que ha formulado el Gobierno de Austria, el país europeo más expuesto en la Europa central y del Este.

Pero la Comisión Europea prefiere una solución país por país, y así el comisario de Asuntos Monetarios, Joaquín Almunia, declaró recientemente que no es apropiado buscar una solución única para los problemas de toda la región porque hay distintas categorías de países ya que unos son miembros de la UE y otros no.

Según Zoellick, "lo que empezó como una crisis financiera y se convirtió luego en una crisis económica está deviniendo en una crisis de desempleo y hasta qué punto va a pasar a ser una crisis humana y social".

El presidente del BM criticó la "desconexión" entre "la retórica de los dirigentes políticos que hablan de globalidad aquí y allá y sus políticas".

Zoellick señala que "es posible que estemos casi al final del G7 (las siete mayores economías del mundo) y al comienzo del G20", pero agrega que mientras que este último grupo de países industrializados y emergentes es más representativo, "es demasiado grande para resultar eficaz".

En relación con la próxima cumbre económica del G20 en Londres, Zoellick expresa por otro lado su esperanza de que gobiernos y bancos financien un instrumento de crédito al comercio de 25.000 millones de dólares con un vencimiento de 180 días y señala que el banco aceptaría la parte más arriesgada de esos préstamos.

El presidente del Banco Mundial expresó, por otro lado, su temor de que los pobres sean los más perjudicados por la crisis.

El banco calcula que el menor crecimiento de los países menos desarrollados va a obligar a otros 53 millones de personas a sobrevivir con menos de 2 dólares al día, incremento de la pobreza absoluta que hay que sumar a los entre 130 y 155 millones de pobres adicionales que hubo en el 2008 debido a la carestía de los alimentos y el combustible.

Zoellick explica que en respuesta a esa crisis, el Banco Mundial está aumentado sus préstamos a los países pobres y de renta media al tiempo que trata de evitar fisuras en el sistema económico global.

Para el presidente del BM, un potencial desastre es una crisis monetaria repentina en un país importante, razón por la cual Zoellick dice apoyar la petición del Fondo Monetario Internacional de 150.000 millones adicionales de capital comprometido para eventuales emergencias.

Zoellick expresa su preocupación por la fuerte caída experimentada por el comercio mundial debida entre otras cosas a que, a raíz de la crisis global, los bancos han dejado de conceder créditos para ese tipo de actividades.

Según Zoellick, parte del problema radica en la regulación bancaria por el acuerdo conocido como Basilea II, que ha multiplicado por tres el capital necesario para apoyar la financiación comercial.