Ortega reconoce que hay que pagar las plantas eléctricas a Venezuela

  • Managua, 10 mar (EFE).- El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, informó hoy de que sus compatriotas tendrán que pagar las plantas eléctricas enviadas por Venezuela desde 2008 para ayudar a solucionar la crisis energética que afrontaba el país.

Ortega reconoce que hay que pagar las plantas eléctricas a Venezuela

Ortega reconoce que hay que pagar las plantas eléctricas a Venezuela

Managua, 10 mar (EFE).- El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, informó hoy de que sus compatriotas tendrán que pagar las plantas eléctricas enviadas por Venezuela desde 2008 para ayudar a solucionar la crisis energética que afrontaba el país.

En un encuentro con dirigentes de sindicatos sandinistas, Ortega no precisó la suma ni la cantidad de plantas, pero dijo que "ahora hay que pagarlas" al Gobierno de Venezuela.

En días pasados, el ministro nicaragüense de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, declaró a periodistas en esta capital que el valor de estas plantas que funcionan con búnker puede andar por los 250 millones de dólares.

La oposición nicaragüense ha criticado la falta de transparencia en relación con estas plantas porque no se sabía si son donadas, alquiladas o vendidas.

Ortega explicó que inicialmente su Gobierno y el de Venezuela, en el marco de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) y en momentos de emergencia, acordaron el envío a Managua de las plantas "y que después nos arregláramos".

El líder sandinista señaló que ahora "hay que poner en orden" esa transacción y, por lo tanto, hay que pagar las plantas, pero en condiciones favorables en término de plazos e intereses; sin embargo, no aportó más detalles en este sentido.

"Pedimos (las plantas) y (se acordó que) después nos entendemos por la emergencia; ahora hay que pagarlas, pero en condiciones favorables", expresó.

Ortega volvió a elogiar la ayuda de Venezuela, que según dijo permite a Nicaragua sobrevivir ante el impacto de la crisis económica y financiera internacional, que calificó como "un terremoto que comenzó el año pasado, que continúa y no se detiene y continuará".