La ley francesa que suprime la publicidad en la televisión pública grava Internet para compensar las pérdidas

PARIS, 16 (EUROPA PRESS)

La normativa francesa que suprime la publicidad en las cadenas públicas de televisión, en la que parece inspirarse el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, contempla crear un nuevo impuesto que gravará con un 0,9 % la facturación de los proveedores de telefonía e Internet para compensar las pérdidas derivadas de la ausencia de anunciantes.

Además, se aplicará una tasa del 3% sobre la cifra de negocios por publicidad de las cadenas privadas cuyos ingresos superen los 11 millones de euros. A cambio, las televisiones privadas tendrán derecho a un segundo corte publicitario cada 30 minutos en las emisiones de películas y series de ficción.

Por su parte, el Estado se compromete a destinar 3.000 millones de euros al sector audiovisual público en los próximos tres años, de los cuales 450 millones de euros servirán para compensar la supresión de la publicidad de aquí a 2011.

La ausencia de anuncios en France Télévisions (France 2, France 3, France 4, France 5 y France Ô) es un hecho en Francia desde el pasado 5 de enero de 2009 en la franja horaria que va desde las 20.00 hasta las 06.00 horas y la ley prevé que la desaparición sea total el 30 de noviembre de 2011, coincidiendo con el 'apagón analógico'.

La medida forma parte de la reforma del sector impulsada hace ahora un año por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y fue aprobada el pasado mes de diciembre de 2008 en la Asamblea nacional tras un largo y polémico debate.

La desaparición de la publicidad es un hecho insólito desde el 1 de octubre de 1968, fecha en la que la Oficina de Radiodifusión-Televisión Francesa (ORTF) emitió su primer spot marcando así el inicio de los anuncios en las pantallas del servicio público de televisión.

Entre otros cambios, la nueva ley establece que el Consejo de Ministros elija a los futuros presidentes del Ente público y que la opinión del Consejo Superior de lo Audiovisual (CSA), que era quien nombraba al presidente de France Télévisions hasta ahora, no tenga ya más que carácter consultivo. Esta disposición es criticada por quienes ven el regreso de Francia a los tiempos de la ORTF. La ley crea también una única sociedad nacional de programas.