Los derivados siembran de dudas la fusión de Porsche con Volkswagen


Las dudas se ciernen sobre la fusión de Porsche con Volkswagen. (Foto. Porsche.com)

Las dudas se ciernen sobre la fusión de Porsche con Volkswagen. (Foto. Porsche.com)

Las dudas se ciernen sobre la fusión de Porsche con Volkswagen. (Foto. Porsche.com)

Las dudas se ciernen sobre la fusión de Porsche con Volkswagen. (Foto. Porsche.com)

En junio de 2007, Porsche dejó de ser un mero constructor de coches. La compañía, previa aprobación de sus accionistas, aprobó la reconversión de la sociedad en un hólding financiero, con capacidad para actuar como cualquier otra empresa financiera, sea un fondo, hólding o grupo de capital riesgo: pedir dinero prestado e invertir. El grupo se convirtió en un veloz inversor.en lugar de una empresa al uso. Por entonces, fruto de una alianza estratégica, Porsche tenía el 22% del capital de Volkswagen bajo su control que había ido adquiriendo por la necesidad de encontrar un socio estable para el mayor fabricante de coches alemán. Formaban la pareja más extraña del mercado automovilístico: el deportivo de lujo junto al coche del pueblo.

Detrás de esa unión de conveniencia, una misma saga familiar. Y es que el presidente de Volkswagen, Ferdinand Piech, que es parte de la dinastía. No sólo tiene el 10% del capital de Porsche, sino que es nieto del fundador de la marca, Ferdinand Porsche, y primo del actual presidente Wolfgang Porsche. Piech, a su vez, formaba parte del consejo de administración del fabricante de los míticos Cayman o Carrera. En 2008, con la crisis financiera y económica desatada, la alianza se hizo más fuerte y los gestores de ambos grupos estrecharon todavía más las relaciones. En marzo de 2008, pese a los desmentidos de Porsche, el mercado comenzó a especular con la fusión y la toma de control del grupo.

La sombra de los derivados y los CDS cotizan contra Porsche

Pero no fue hasta octubre cuando se pusieron las cartas encima de la mesa. Entonces, en una de las operaciones de compra con derivados más importante de la historia, Porsche anunció que tenía bajo control el 30% de las acciones de Volkswagen a través de derivados financieros (instrumentos que dan derecho a su conversión en activos como las acciones). Sumado al 40% que ya tenía de forma directa, cerca de tres cuartas partes del dueño de Audi, Skoda o Seat le pertenecían. El segundo accionista, el estado alemán de Sajonia, mantenía otro 20%. Aquello dejó al borde de la muerte las posiciones bajistas de diversos fondos e inversores particulares, entre el 10% y 15% del capital, que pesaban sobre Volkswagen. Estos inversores tuvieron que recomprar aceleradamente las acciones para poder cubrir su posición bajista (que se beneficia de la caída de los precios) y los títulos de VW se dispararon de 200 a 1.000 euros en pocos días.

La Bafin, el equivalente a la CNMV española, lleva investigando aquella operación desde entonces ante las denuncias por presunto abuso de mercado presentadas por alguno de los fondos que quedaron atrapados en Volkswagen aquellos días. Porsche revendió en máximos parte de las acciones a hedge funds con cuantiosas plusvalías. Como resultado, el efectivo y los equivalentes de efectivo (tesorería) se elevaron hasta los 11.393 millones de euros a cierre de 2008 desde los 4.844 millones de euros de 2007, según la cuenta de resultados de la compañía.

La boa que se come un elefante

“La liquidez, que implica el efectivo y equivalentes de efectivo menos la deuda financiera con los servicios financieros, se redujo de 283 millones de euros en el año anterior a una cifra negativa de -3.077 millones de euros”, explica la empresa, que advierte que hay que tener en cuenta el uso de derivados. Estos, precisamente, han vuelto a la palestra porque no se sabe a ciencia cierta el volumen de compromisos con este tipo de instrumentos que ha adquirido Porsche. El volumen de compromisos financieros por el uso de derivados se elevó hasta los 6.100 millones de euros, tres veces lo que tenía al cierre de 2007.

De hecho, después de que este fin de semana los responsables de Volskwagen se pronunciasen extraoficialmente en contra de la fusión, los CDS (credit default swap) -que miden el riesgo de impago de un emisor- de Porsche de dispararon más de 70 puntos, hasta los 450 puntos, según informó el Wall Street Journal. Una posición de alto riesgo implica que el CDS cotice cerca de los 1.000 puntos, una situación que podría producirse si se cae la fusión con Volkswagen. Porsche, con apenas 7.000 millones de valor en bolsa, es el pez pequeño y su presa, con 120.000 millones, el grande. Si fuese el mundo animal, esta operación sería como la boa que se come un elefante: lo puede hacer, pero es difícil de digerir y ahí resurgen las dudas.

No obstante, portavoces de una y otra empresa se han apresurado en las últimas horas a reiterar que siguen en conversaciones para la operación de fusión y a mostrar su malestar por las informaciones aparecidas en la prensa alemana. La compañía que surja de una eventual fusión entre los fabricantes alemanes de automóviles Volkswagen y Porsche estará abierta a otros inversores, según el lander de Baja Sajonia, segundo máximo accionista de Volkswagen con algo más del 20% de los derechos de voto, según recoge Europa Press. Un portavoz del primer ministro de Baja Sajonia, Christian Wulff, manifestó hoy que el grupo que surja de la integración podría tener la siguiente estructura accionarial: un 50% para Porsche, un 20 para el lander y un 30% de ‘free float’. “Hay sitio para multitud de inversores”, añadió.