Venezuela traba la salida de capitales con la nacionalización de sus bancos


Dos bancos y 76 empresas han sido expropiadas por el Gobierno de Hugo Chavez.

Dos bancos y 76 empresas han sido expropiadas por el Gobierno de Hugo Chavez.

Venezuela vive del petróleo. El 94% de las exportaciones del país están vinculadas al vil oro negro. Pero la recesión económica global y el descenso en el consumo energético han golpeado la bonanza económica que vivía el país latinoamericano. Según el Banco Central de Venezuela, la economía de Venezuela creció un tímido 0,3% en el primer trimestre del 2009 respecto al mismo lapso del 2008.

El Producto Interno Bruto (PIB), explica el banco central, del sector petrolero decreció un 4,8%. “La fuerte reducción en los ingresos por exportaciones petroleras (51.000 millones de dólares) presenta desafíos para la gestión fiscal y también para el mercado cambiario”, señala la firma de análisis Ecoanalítica en su informe semanal. Este descenso está afectando a la reserva de divisas del país, que se une a la sobrevaloración del bolívar venezolano frente al dólar estadounidense.

Esto afecta directamente al consumo ya que les resulta más barato a los venezolanos importar productos del exterior en lugar de comprarlos en el país.Según las estimaciones de Ecoanalítica, el tipo de cambio entre el dólar y la moneda venezolana debería situarse en 4,76 bolívares por cada moneda estadounidense frente a las 2,4 unidades actuales. Está sobrevaloración, junto a la caída de ingresos, está obligando al Gobierno de Caracas a poner algunas trabas a la salida de capitales, según denuncia El Universal. El Gobierno ha limitado a 2.500 dólares el máximo permitido para destinarlo a viajes al exterior.

Con una inflación que crece a ritmos del 30% en términos interanuales, el poder adquisitivo de los venezolanos se reduce con el paso de los meses, así como el valor de su dinero y ahorros. “Cabe destacar que el núcleo inflacionario, indicador que extrae el componente estacional inesperado de marzo, registró un incremento de 2,3%, lo cual indica la persistencia del proceso inflacionario que muestra la economía”, señala en un informe el servicio de estudios de BBVA.

La nacionalización de sus bancos

La inestabilidad jurídica del país ha comenzado a cobrarse algunas víctimas. La nacionalización de diversos sectores estratégicos como el petrolero se ha trasladado al sector financiero. El presidente Hugo Chávez ha asegurado que la crisis global no ha tocado “ni un pelo” a la economía de su país, pese a que los ingresos procedentes de la exportación de crudo caen a ritmos superiores al 30%, más del 50.000 millones menos.Pero la actual crisis bancaria, que había pasado de lado en las principales entidades del país, ha visto la luz con la operación de Banco de Venezuela, que pertenece al español Santander desde 1996.

Según informa AFP, el Gobierno venezolano decidió intervenir el estatal Banco Industrial de Venezuela al detectarse algunas irregularidades que todavía no se han precisado. No obstante, el responsable de la entidad ha sido detenido en el marco de la estatalización. El ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, pese a la estatalización de la entidad, hizo un llamamiento a la calma entre los ahorradores. El Estado venezolano controla ahora más de 76% del capital del BIV y a través de él se tramitan las principales operaciones bancarias de la administración pública, explicó Rodríguez.

Paralelamente a estas intervenciones, el Estado venezolano ha nacionalizado el Banco de Venezuela, en manos del grupo español Santander desde 1996. El banco español que preside Emilio Botíncomenzó a negociar la venta de la entidad en 2007 con el empresario venezolano Víctor Vargas, pero entremedias se coló el propio gobierno, dispuesto a hacerse con el banco.

Entonces, la valoración de la entidad ascendía a unos 2.500 millones de dólares y ahora, los analistas estiman que el Gobierno no pagará más de 1.500 millones de dólares y, probablemente, pagará con deuda soberana (bonos de la República) en lugar de en efectivo. Con esta venta, el Estado se convierte en el principal accionista del sistema bancario y podrá estrechar el control sobre los flujos de capitales.