Los precios caen un 0,1% en abril y ’se desinflan’ por segundo mes consecutivo


Se confirma la previsión. La economía española sigue sumergida en la contracción de precios de consumo. Por segundo mes consecutivo, el IPC adelantado, un sensor de precios que deberá ser confirmado el trece de mayo por el INE, ha registrado una caída durante el mes de abril del -0,1%, según informó la autoridad estadística. Este dato es igual al obtenido durante el mes de marzo y supone la segunda caída de precios en cuarenta y siete años.

El impacto interanual de los precios del petróleo (110 vs 50 dólares por barril) volverá a arrastrar el índice general, si bien el subyacente -que excluye los elementos más volátiles como alimentos frescos y energía- se mantendrá con probabilidad en positivo desde el 1,2% que aumentó en marzo, según las previsiones. El INE elabora este indicador con el objetivo de incorporarlo al cálculo del índice adelantado del IPCA de la Unión Monetaria Europea (UME) que publica Eurostat. “La obtención de este indicador avance de la UME forma parte de la política de Eurostat y del Banco Central Europeo de ofrecer datos equiparables en tiempo y calidad con los producidos por los Estados Unidos”, explica.

La tendencia continuará los próximos meses

El Banco de España dijo el miércoles que la tasa de inflación continuará mostrando números negativos en los próximos meses, pero añadió que ello no significa entrar en un ciclo deflacionista. “Es previsible que, en los próximos meses, se continúen registrando tasas de variación negativas del IPC (índice de precios al consumidor)”, sostuvo la autoridad que dirige Miguel Ángel Fernández Ordoñez.

“Pero que ello tenga un carácter transitorio (…), pero no cabe deducir de este comportamiento, que la economía española vaya a afrontar una situación de caídas de precios generalizadas ni que esté próxima a adentrarse en una espiral deflacionista”, expresó en su boletín económico. No obstante, una amplia mayoría de expertos expresan su preocupación por ese escenario que no se puede descartar.

Para que haya deflación, la economía debe sufrir una contracción de la demanda junto a una caída generalizada de precios y con ambos fenómenos retroalimentándose. El consumido no compra porque espera precios más baratos en el corto plazo. “Así, se convierte en una carrera a la baja de la oferta (reducción de empleo y de capacidad) persiguiendo a la demanda (caída de consumo, de inversión) que arrastra consigo a precios y actividad”, explica un experto.

Pero también tiene buenas noticias. Según estimaciones de marzo del Servicio de Estudios de BBVA, la caída de los precios del petróleo y de los alimentos liberarán renta para los hogares por valor de 11.000 millones de euros, un 1,5% de su renta disponible. Los alquileres que en el contrato posean una clausula de revisión sobre el IPC como índice de referencia deberán ser revisados a la baja. En el caso de los salarios, la mayoría de los contratos no contemplan la revisión automática a la baja.