Las localizaciones de Doctor Mateo saldrán en la guía turística de Lastres


Natalia Verbeke se resistía a decir a algunos proyectos de cine que tenía sobre la mesa hace dos meses hasta saber si Doctor Mateo iba a tener una segunda temporada. La actriz estaba segura de que iba a ser un éxito y quería seguir formando parte del reparto, pero también era consciente de que la audiencia era la que mandaría. La primera temporada de la serie de Antena 3 llega mañana a su fin, pero habrá más, lo que significa que el equipo de rodaje volverá a Lastres, pueblo en el que están grabados todos los exteriores y del que todo el mundo habla desde que se estrenó Doctor Mateo.  Tanto, que esta semana se editará un callejero del pueblo donde aparecerán los monumentos de interés junto a las localizaciones de la serie.

“El otro día me mandó mi hermana un link de una página web donde han hecho una ruta turística en Lastres y hay carteles que indican donde está la casa del doctor, el colegio… Es un pueblo que es maravilloso y nos encanta que la gente se interese por él, es fantástico mostrar un lugar tan maravilloso”, asegura Natalia.

Respecto al éxito de Doctor Mateo, Verbeke asegura que “como espectadora me lo he pasado muy bien viéndola y espero que la siguiente temporada sea, incluso, mejor. La reacción del público ante la serie es impresionante. “El  estreno fue el 22 de febrero y mi cumpleaños era al día siguiente. El 23 me llamó César, el productor, para decirme la audiencia y le dije que me había hecho el mejor regalo de cumpleaños”.

Los datos a los que se refiere Natalia son los 4,4 millones de espectadores que siguieron el estreno, lo que la convirtió en el mejor lanzamiento de Antena 3 desde 2004. “Nosotros confiábamos en la serie, nos encantaba y sabíamos que podía gustar mucho, pero llegar a ese tipo de datos ni se nos ocurría, ha sido increíble”, asegura.

Respecto a su personaje advierte que esta noche sufrirá un “cambio brutal”. De la primera temporada no olvida el rodaje de una escena en la que ella y Gonzalo de Castro tenían que pasar en medio de un rebaño de vacas montados en una motocicleta con sidecar.  “Yo llevaba tacones y era imposible salir corriendo de ese huevo si las vacas venían hacia mí. Pasé tanto miedo…”.