Moscú acoge el festival de Eurovisión más caro de la historia

MOSCÚ (Reuters) - La cultura popular y lo 'kitsch' se fusionarán el sábado en la capital rusa en la edición número 54 del festival de Eurovisión, en la que han salido a la superficie temas como los derechos de los homosexuales y las diferencias con los países vecinos.

Cuando la popular estrella del pop Dima Bilan ganó en Belgrado el año pasado, Rusia se ganó el derecho a acoger el concurso anual, uno de los espectáculos más vistos en Europa, con una audiencia de al menos cien millones de televidentes.

Hoy, 42 países que se extienden desde la costa del océano Atlántico a la del mar Caspio ponen fin a meses de preparación para el derroche de talento que se verá en un estadio construido para albergar los Juegos Olímpicos de 1980.

"Es uno de los más grandes acontecimientos televisivos", dijo en una entrevista reciente con Reuters Terry Wogan, veterano presentador de la BBC que ha comentado Eurovisión desde 1971.

Los medios locales han informado de que la capital rusa se ha gastado unos 42 millones de dólares (unos 30,87 millones de euros) para preparar el concurso, lo que lo convierte en la edición más cara de su historia.

La ganadora de Miss Mundo 2008 anuncia Eurovisión en carteles por todo Moscú y el primer ministro, Vladimir Putin, ha supervisado los preparativos en el mismo recinto.

Barry Viniker, que dirige el sitio de fans de Eurovisión www.esctoday.com, dijo que Moscú había mejorado muchísimo la calidad del evento.

"Moscú está escenificando el mejor Eurovisión de la historia".

Como en años anteriores, la política nunca está demasiado lejos.

Activistas de los derechos de los homosexuales marcharon el sábado por las calles de la capital rusa y fueron detenidos, horas antes de que se celebrara el concurso.

Los activistas rusos han pedido a los competidores que respalden en escena los derechos de los homosexuales, en una ciudad en la que su alcalde, Yuri Luzhkov, ha descrito en el pasado las marchas de los gays como "satánicas".

El organismo que dirige la competición ha prohibido concursar a Georgia, antigua república soviética, con la que Rusia mantuvo una breve guerra el pasado agosto, al estimar que su canción - una velada mofa a Putin - era demasiado política.

El sistema de votación de este año ha cambiado también. A diferencia de la final del año pasado, la mitad de los votos procederá de jueces profesionales de países individuales, además del habitual voto otorgado por el público.

El voto del público ha generado críticas de que la gente vota a países vecinos o a aliados históricos en lugar de a la mejor canción.

En la última década, los países nórdicos y eslavos han dominado las victorias en Eurovisión, que comenzó en 1956 en Suiza.

Victor Ginsburgh, académico en la Universidad Libre de Bruselas, ha analizado los datos de las votaciones de Eurovisión.

"Este es un sistema mejor", dijo Ginsburgh por teléfono sobre el nuevo sistema de votación, añadiendo que el público se había sentido inclinado a votar por países con lo que compartían similitudes culturales o lingüísticas.

"Los jueces cualificados deberían inclinar más el voto hacia la mejor canción", añadió.

Este año, Alexander Rybak, un bielorruso que canta en inglés para Noruega, es el favorito para ganar el certamen, en el que la española Soraya saldrá en último lugar.