Feijóo se erige en "un gallego más" y reivindica ante Fraga el "galleguismo consciente" del PPdeG

Dice que "los tiempos han llegado" para una "nueva generación política" que efectúe el cambio y la renovación que pide la sociedad

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 18 (EUROPA PRESS)

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, prometió hoy poner "en cada cosa que haga" todo lo que es, desde hoy jefe del Gobierno gallego, pero también "un gallego más", y reivindicó su compromiso con la comunidad al tomar como "propio" el "galleguismo consciente" que defendió Ramón Piñeiro --a quien este 2009 se le dedica el Día das Letras Galegas--.

De este modo se pronunció durante su primer baño de multitudes como presidente de la Xunta en el acto de celebración de su toma de posesión que tuvo lugar en la Plaza del Obradoiro y al que asistieron unas 5.000 personas. Así, Feijóo erigió el galleguismo en el "punto de encuentro" de todos los gallegos y concluyó que la "expresión política" de esta filosofía, con la que definió la "personalidad colectiva" de Galicia, es la propia autonomía de Galicia "consagrada en el Estatuto y protegida por la Constitución".

De esta manera, inspiró su futura tarea de gobierno en el galleguismo que "nace en la ciudadanía" y que se siente "partícipe del proyecto español y europeo", el mismo que promovió el ex presidente de la Xunta Manuel Fraga, presente hoy en el acto del Obradoiro y al que Feijóo hizo un reconocimiento especial porque "sus aciertos fueron decisivos para que Galicia culminara su primera modernización".

En este sentido, recordó que cuando tomó las riendas del PPdeG aseguró a Fraga que los populares recuperarían la Xunta durante un encuentro en el que también estaba el presidente nacional del partido, Mariano Rajoy. "Y aquí estamos humildemente, para servir a Galicia", resolvió, al detenerse de forma especial en la figura del político vilalbés después de agradecer al resto de los ex presidentes democráticos --Gerardo Fernández Albor, Fernando González Laxe y Emilio Pérez Touriño-- su "empeño".

También agradeció a la ciudadanía la "confianza" que el electorado depositó en él de forma mayoritaria para presidir Galicia, una tarea que afronta con la intención de "acertar, avanzar y crecer". En una jornada en la que confesó sentir "emociones y sentimientos mezclados", Feijóo dijo ser "consciente" de lo que significa la responsabilidad asumida hoy y, por eso, hizo un llamamiento a la unidad.

"NADA HUMANO ME ES AJENO"

Aunque es "necesario siempre", el presidente gallego ve el consenso "imprescindible" dado el actual contexto económico, por lo que se solidarizó con la "situación real de tantas familias gallegas", que ven el futuro "con temor o como una amenaza". Así, se remontó a los clásicos y se comprometió a "no olvidar" que "tan alto es el honor como la responsabilidad de gobernar".

"Soy hombre, nada humano me es ajeno", dijo parafraseando a Terencio y, "plenamente consciente" de esto, asumió el "privilegio" de presidir la Xunta con la convicción de que en los próximos cuatro años tendrá la obligación de "responder" ante los gallegos que confiaron en el PPdeG en las urnas.

En esta línea, se comprometió a gobernar con toda su "humildad personal" y, en consecuencia, rechazó sentirse "dueño de ningún cargo" sino que se declaró "depositario temporal de los encargos del pueblo gallego". Paralelamente, recetó "ambición colectiva", convencido de las "posibilidades" de Galicia y de la "capacidad y talento de sus gentes". Como prueba de ello, puso la propia Catedral, a los gallegos que dedican los "siete días laborables a la semana" al campo o a los marineros que ponen su vida "en riesgo".

EMIGRANTES Y LENGUA

También tuvo una mención especial a los emigrantes, a los que consideró "tan gallegos como los que pisan esta tierra cada día" y a los que se propuso hacer "partícipes" de los avances sociales y democráticos que se produzcan en Galicia.

En este punto del discurso, Feijóo se pronunció en castellano tanto para dirigirse a los residentes en el exterior como para reivindicar la "cordialidad y civismo" de Galicia en materia lingüística. "Capaz de explicar en castellano, a aquellos que no son gallegos, que en Galicia tenemos una lengua propia, que amamos y que escogemos en libertad", dijo de Galicia, y apostilló que "la libertad sólo puede molestar a aquellos que no la quieren para los demás".

En esta línea, reflexionó que la comunidad gallega "no se encierra en su historia para huir del porvenir" sino que "sabe apoyarse en ella" para construir el futuro, y aspiró a encararlo con "firmeza, seguridad y determinación".

CONTRATO CON 14 COMPROMISOS

Su tarea de gobierno se dirigirá, según dijo, a "todos los gallegos, sin excepción, ni de personas concretas, ni de afinidades políticas, ni de momentos". En base a esto, renovó el "contrato" que firmó en campaña electoral también en la Plaza del Obradoiro y que incluye 14 compromisos "sólidos", basados en el galleguismo y en el reformismo.

"Pero jamás los impondremos", matizó, y citó los puntos del documento uno por uno, que suponen a partir de ahora, según dijo "una obligación para el Gobierno" y una "exigencia" que le pueden hacer los ciudadanos.

En la parte final de su discurso, Núñez Feijóo parafraseó a Eduardo Pondal y aprovechó de su letra para el Himno Gallego una expresión muy similar al lema electoral del PPdeG, 'Ha llegado el momento'. Así, concluyó que "os tempos son chegados --los tiempos han llegado--" para que una "nueva generación política" efectúe los cambios y la renovación que la sociedad demanda, tarea para la que se comprometió a fundir las siglas del PPdeG "en el escudo de Galicia" que representa a todos los gallegos.

Finalmente, recitó unos versos del poeta portugués Pessoa, al tiempo que las campanas de la Berenguela repicaban para anunciar la hora. "Para ser grande, sé íntegro; nada de lo tuyo exagera o excluye; sé todo en cada cosa; pon cuanto eres en lo mínimos que hagas", leyó y, tras erigirse en un "gallego" más", concluyó su discurso y fue a abrazar a su padre, mientras sonaban las primeras notas del Himno Gallego.