Viticultores españoles dicen que la mezcla para hacer vino rosado es "inaceptable" y un engaño al consumidor

BRUSELAS, 26 (EUROPA PRESS)

Productores de vino rosado en España, Francia e Italia reclamaron hoy a Bruselas que no autorice en la Unión Europea la mezcla de vino tinto y blanco para obtener este caldo, una práctica conocida como 'coupage' y autorizada para los vinos comunitarios de denominación, pero no para los de mesa. Para los productores se trata de una práctica "inaceptable" y supone un "engaño al consumidor".

Hasta ahora, la Unión Europea prohíbe mezclar tintos y blancos para producir rosado de mesa, pero se permite su importación de países terceros. Una derogación permitió a España hasta 2004 producir vino rosado de mesa por la técnica del 'coupage'.

La Organización Internacional del Vino y de la Vid (OIV) sí permite esta práctica y Bruselas prepara una nueva normativa para adaptarse a estos estándares internacionales, que ha despertado las reticencias de algunos productores, especialmente franceses, y a la que se han sumado italianos y españoles.

La comisaria de Agricultura, Mariann Fischer Boel, defiende levantar esta prohibición porque argumenta que coloca en desventaja a los europeos frente a competidores extracomunitarios.

En declaraciones a Europa Press, el presidente de la Conferencia de Consejos Reguladores Vitivinícolas de España (CECRV), Fernando Prieto, aseguró que permitir la mezcla para obtener vino rosado de mesa "entraña una competencia bastante desleal" que dejará a determinadas zonas que "dependen en gran medida" de la producción de rosado tradicional en una situación "complicada".

Prieto insistió en que el 'coupage' es una "mala práctica" que va en detrimento de la calidad del producto y de los propios consumidores y confió en que la reforma por la que aboga la Comisión Europea "quede aparcada o se retire".

La propuesta de Bruselas será votada a mediados de junio en el Comité de Comitología de la UE (formado por representantes de los Veintisiete) y cuenta con un apoyo mayoritario entre los Estados miembros, según apuntan fuentes comunitarias.

A pesar de las reticencias de los productores, España sí ha apoyado en Bruselas la adaptación de la normativa europea a los estándares de la OIV. El presidente de la CECRV lamentó este martes que "la parte productora piense una cosa y la parte política otra" e instó al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino a escuchar al sector, que "está en contra".

CONFUNDIR AL CONSUMIDOR

Por su parte, el presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Utiel-Requena y viticultor, Vicente Pérez Muñoz, subrayó que el vino rosado adquiere durante su proceso de elaboración "unas calidades que el de mezcla nunca podrá ofrecer" y afirmó que si la propuesta de la CE sale adelante, será "una injusticia".

"Si se autoriza la mezcla, se nos van muchas oportunidades y será una forma de confundir al consumidor, que no va a saber lo que bebe", lamentó.

Prieto y Pérez Muñoz escenificaron ante los medios la mezcla de vino tinto y vino blanco para denunciar que esta práctica no se corresponde al proceso natural necesario para obtener un rosado "de calidad" y que, si bien el color puede ser parecido, no se consigue ni el aroma ni el sabor que corresponde al rosado.

Representantes del sector en Francia, Italia y Suiza participaron en el acto para protestar contra el vino de mezcla y acusar a la Comisión de promover un "engaño al consumidor". El presidente del Consejo interprofesional de los vinos de Provence (CIVP) y la Federación de comercio en la Provenza, Jean-Jacques Bréban, aseguró que la autorización serviría para "fomentar la falsificación y conducir a la deriva a la viticultura y la enología en la lógica industrial que rechazamos".

Preguntados por la solución de un etiquetado voluntario para distinguir el vino rosado tradicional del obtenido por mezcla, los representantes españoles coincidieron en que "es un error".

El presidente de la CECRV rechazó una etiqueta para el rosado tradicional porque este caldo ya existe "como tal y no hay que explicarlo". En todo caso, consideró la posibilidad de un etiquetado únicamente para el vino obtenido por 'coupage' y que "determine que se trata de una mezcla de vino" y no de un tipo de rosado. En la misma línea se pronunció Pérez Muñoz, quien insistió en que "rosado sólo hay uno, lo demás son otras cosas".

El vino rosado representa el 8% de la producción vitivinícola a nivel internacional y abarca el 9% del consumo de vino en el mundo, según datos de la OIV, y el 75% de este tipo de caldos son elaborados en Europa. Francia es el primer productor (5,9 millones de hectolitros en 2006), seguido de Italia (4,5), España (3,8) y Estados Unidos (3,8).