Sabadell admite al fin que hay empresas catalanas preparadas para una ruptura


  • Su consejero delegado augura que provocaría "cambio de domicilio" social, aunque la plantilla no se mueva, si triunfa el sí al 1-O.

  • El banco solo trabaja con un escenario donde se mantenga el respeto por las instituciones democráticas y la legalidad.

Guardiola (Sabadell) sobre las comisiones: "La banca presta unos servicios y se deben cobrar"

Guardiola (Sabadell) sobre las comisiones: "La banca presta unos servicios y se deben cobrar" BARCELONA | EUROPA PRESS

La inminencia del referedum del 1 de octubre comienza a invitar a los empresarios catalanes a asumir que la ruptura con la zona euro obligaría a tomar decisiones. El consejero delegado del Banco Sabadell, Jaime Guardiola, admitió ayer que las corporaciones pueden estar preparando planes “de contingencia” para matizar a renglón seguido que no le consta la existencia de “movimientos” reales en la actualidad.

“Creo que la situación provoca muchos nervios, lógicamente, y preocupación, y, por lo tanto, los agentes económicos pueden prepararse, pero como la situación todavía no sabemos cual es me cuesta creer que haya toma de decisiones”, reflexionó. Su presencia en el 'Foro Liderazgo Empresarial' celebrado en Bilbao había suscitado interés máximo ante la inminencia de la consulta y las cautelas con que las que el empresariado catalán se ha dirigido durante el proceso sopesando al milímetro las palabras para desesperación y enfado del entorno de Mariano Rajoy, que lleva un par de años reclamando contundentes pronunciamientos en contra de la ruptura.

Sotto vocce y bajo máxima confidencialidad crece al tiempo el número de empresarios que reprochan al Ejecutivo dilación y falta de contundencia en reconducir una situación imposible de virar con palabras, por gruesas o alarmantes que se expresen; y cuyo rumbo pueden modificar los estamentos.

Guardiola, que nunca ha esquivado preguntas al respecto, fue, si cabe, un paso más allá admitiendo el desafío de triunfar el pulso soberano. "Hablamos de cambio de domicilio, que puede ser nominal. Uno puede cambiar su domicilio, pero no mover a la gente...", estimó en declaraciones recogidas por Efe y Ep, aunque discrepó de lleno con el pesimista pronóstico de Goldman Sachs, banco de inversión convencido de que la escalada de tensión “puede tener afectación" en la evolución económica de las entidades financieras catalanas. Es “absurdo”, dijo, que la banca trabaje con la hipótesis de una Cataluña independiente: “Cualquier negocio se adaptaría a cualquier situación que se produjera”.

Perjuicio al negocio bancario

La entidad que dirige, y por extensión la globalidad de la banca, no contempla escenario distinto a la legalidad y el respeto a las instituciones democráticas. Se aferran a una solución dialogada por convicción y porque está en juego el propio desarrollo del negocio, con lo que eso significa en  continuidad del flujo del crédito y la gestión asegurada de los ahorros.

Salir expulsado de la zona euro implicaría para los bancos, catalanes o con sede en cualquier comunidad autónoma e incluso país, la imposibilidad de utilizar como garantía ante la ventanilla del Banco Central Europeo (BCE) los activos generados o invertidos allí. Aquí, la entidad posiblemente con mayor riesgo sería BBVA, que después de adjudicarse la colección de cajas de ahorros catalanas fusionadas bajo Unnim y CatalunyaBanc, aloja en la región casi un tercio de las sucursales y seguido por Caixabank, con el 26% de las suyas.

El mayor desafío lo ofrece la imposibilidad de continuar protegiendo los depósitos de clientes bajo el Fondo de Garantía. Al ejecutivo de Cataluña competiría crear un mecanismo propio y replicar el resto de autoridades y esquemas financieros. Pero el riesgo real procedería del colapso que su moneda de nueva acuñación se presume que sufría al salir expulsada del euro hundiendo bajo su peso el volumen del negocio y los activos deminados en ella frente al euro.

Aún cuando Guardiola descartó que ya se estén produciendo decisiones estratégicas entre las grandes compañías para guarecer sus negocios ante una eventual independencia, el Sabadell, como Caixabank, guardan varias balas en la recámara para encarar el peor escenario. La opción con mayores posibilidades sería la mudanza de sede social mencionaba por el propio banquero como hipótesis, aunque ambas entidades cuentan con filiales fuera de la comunidad e, incluso, la alternativa de construir un holding con sucursal en Cataluña y cabecera fuera, sin que se viese alterada su estructura física. El cambio societario es casi un apunte contable que facilitaría continuar enganchado al Fondo de Garantía en pocas horas, sin desprotección alguna para el ahorrador.

Fuera del mundo financiero, la última empresa conocida en mudar domicilio social ha sido la compañía de dietética Naturhouse Health, pero los estudios periódicos de consultoras como la sociedad de información financiera y comercial Informa D&B llevan censando salidas netas de Barcelona desde que la deriva independentista cogió fuerza en 2013.