Santander gastará solo 680 millones en compensar a inversores del Popular


  • Busca sofocar acciones judiciales con la entrega de bonos de fidelización a los minoritarios afectados por el rescate, excluídos los exgestores del banco e institucionales.

  • La oferta se limita a aquellos que acudieron a la ampliaciación de capital del verano de 2016 y a los tenedores de deuda y podrán recuperar hasta 980 millones. 

  • Los puntos oscuros que siembran dudas en el rescate del Popular

El Santander solo compensará a los accionistas del Popular que fueron a la ampliación de 2016

El Santander solo compensará a los accionistas del Popular que fueron a la ampliación de 2016

El Santander quiere desactivar el alud de demandas judiciales y fidelizar clientela del Popular con un plan para resarcir de los quebrantos sufridos en el rescate del banco a hasta 110.000 inversores. La compensación la instrumentará con la entrega de nuevos títulos de deuda que permitirá a los afectados recuperar hasta 980 millones de euros, pero limitará la factura a soportar por el grupo cántabro a un máximo de 680 millones.

La oferta se dirige exclusivamente a aquellos clientes particulares y empresas del Popular que acudieron a la ampliación de 2016 y los minoritarios tenedores de la deuda que quedó reducida a cero igualmente con la intervención, con algunas excepciones.

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Y es que deja fuera de la oferta a todos los miembros del consejo de administración del Popular hasta la resolución, sus allegados y los accionistas que, individual o concertadamente, hayan tenido participación significativa en la entidad declarada a la CNMV; además de excluir a los inversores institucionales. No satisfará, por tanto, las pretensiones del mexicano Antonio del Valle o la Sindicatura, que ya han iniciado acciones legales.

La compensación solo podrán reclamarla aquellos minoritarios que se quedaron “pillados” con el rescate -tendrán que acreditar que mantenían los títulos hasta ese momento y que estaban depositadas en el grupo Popular o Santander-. En el caso de los accionistas la oferta se limita a los títulos adquiridos entre el 26 de mayo y el 21 de junio de 2016. 

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Su aceptación les obliga a renunciar a emprender acciones judiciales en contra del grupo, sus administradores, directivos y empleados; y a mantener la misma relación comercial o superior que tenían cuando compraron los títulos. El enfado originado por la resolución provocó una fuga de clientes y cancelación de productos que esta acción persigue reconducir.

En el caso de los accionistas podrán recuperar la inversión acometida con ciertos límites y a los bonistas se descontará a su aportación los cupones recibidos. La cuantía del resarcimiento favorecerá a los inversores pequeños. Y es que aquellos que invirtieron en bonos o acciones durante la ampliación hasta 100.000 euros recibirán bonos un valor nominal igual -en esta situación se encuentran el 99% de los afectados, según el banco-. A partir de ese umbral, la compensación incluirá algunas quitas: aquellos con inversiones de entre 100.000 y 500.000 euros, podrán recuperar hasta el 75% de su posición y el tramo entre 500.000 y un millón de euros la mitad.

El banco explicó ayer que busca con esta acción “mantener y reforzar la relación a largo plazo con los clientes”. Pero también como inversores puesto que hay un incentivo a mantener los bonos que recibirán como contraprestación en el tiempo. 

Los bonos, que podrán hacer líquidos con su venta en el mercado AIAF, devengarán un interés anual del 1%. La clave es que, como los bonos entregados en contraprestación al dinero perdido cotizará en el mercado con un descuento, solo podrán recuperar lo perdido si esperan hasta su vencimiento.

Se emiten como deuda perpetua, con la posibilidad de amortizar por parte del banco al séptimo ejercicio previa solicitud de autorización al Banco Central Europeo (BCE), y lo razonable es que el Santander lo pida porque a partir de ese momento se disparará el cupón de remuneración para sus titulares.

Al instrumentarse a través de una emisión de deuda, aún debe registra el folleto correspondiente en la CNMV, y la previsión es que la compensación se active a la vuelta del verano. La operación no reforzará el capital del grupo, pero sí sumará solvencia en los colchones anticrisis (MREL y TLAC, por sus siglas en inglés). Y a pesar de la factura próxima a los 700 millones tampoco afectará a sus proyecciones de resultados, al haberse incluido ya en los ajustes de la operación, según detalló el banco a la CNMV.