Burrieza firma una crónica gráfica y literaria del Colegio de Lourdes en Valladolid

  • Valladolid, 18 mar (EFE).- El escritor Javier Burrieza, historiador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, es el autor del libro "Lourdes, stella in Castella", presentado hoy y que resume los 125 años de historia y presencia en Valladolid del Colegio de Nuestra Señora de Lourdes, desde su fundación en 1884.

Burrieza firma una crónica gráfica y literaria del Colegio de Lourdes en Valladolid

Burrieza firma una crónica gráfica y literaria del Colegio de Lourdes en Valladolid

Valladolid, 18 mar (EFE).- El escritor Javier Burrieza, historiador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, es el autor del libro "Lourdes, stella in Castella", presentado hoy y que resume los 125 años de historia y presencia en Valladolid del Colegio de Nuestra Señora de Lourdes, desde su fundación en 1884.

Literatos de la talla de Miguel Delibes y de Francisco Pino, músicos del prestigio de Joaquín Díaz y Pedro Zuloaga, pintores de renombre como José Manuel Capuletti y Juan Antonio Morales figuran entre los antiguos alumnos de ese centro educativo que en la actualidad dirige el hermano Javier Carlos Abad.

A todos dedica Burrieza, antiguo alumno como ellos, una semblanza y recordatorio en las páginas del libro, editado por el Ayuntamiento de Valladolid y que cuenta con una abundante documentación gráfica recogida de los archivos de un centro educativo donde en su día también estudiaron los dos alcaldes de la ciudad en la actual etapa democrática, Tomás Rodríguez Bolaños y Javier León de la Riva.

Miguel Delibes, que cursó allí el Bachillerato entre 1930 y 1936, no ha olvidado prácticamente nada, según ha declarado a la Agencia Efe: "recuerdo todo, a los compañeros, a los profesores...incluso alguna bofetada" y de forma especial el fútbol, la única disciplina deportiva en que se ejercitaban los colegiales.

Al comparar esa época con la actual, separadas por más de setenta años, Miguel Delibes (Valladolid, 1920) ha contestado que "hoy no hay bofetadas, la permanencia en el colegio es más reducida, se practican todos los deportes... y además ¡hay mujeres!".

En cuanto al deporte, "se practicaba exclusivamente el fútbol y con la única finalidad de ganar a los del San José", ha explicado a Efe respecto a la rivalidad académica, cultural y recreativa, entre otros ámbitos, que entonces sostenían de forma enconada los estudiantes del Lourdes frente a los que formaban los jesuitas.

Más de 30.000 alumnos, según los cálculos de Burrieza, habrán pasado a lo largo de estos 125 años por el Colegio Nuestra Señora de Lourdes desde su apertura, en 1884, impulsado por la dama francesa Paulina Harriet, casada con Juan Dibildos, el propietario de una industria asentada en el barrio de las Tenerías junto al río Pisuerga, de cuyo caudal se abastecía para su funcionamiento.

Preocupada por la educación de los hijos de los obreros de las fábricas allí emplazadas, Harriet promovió la creación de un colegio para catequizar y alfabetizar a los pequeños, cuya gestión académica encomendó a los Hermanos de las Escuelas Cristianas de su Francia natal, bajo la advocación mariana de Nuestra Señora de Lourdes.

Conocidos popularmente como los "baberos", por el cuello vuelto de sus camisas que dejaban ver por encima de la sotana, los seguidores de la obra pía y educativa de San Juan Bautista de La Salle (1651-1719) desplegaron en Valladolid una formación académica "meramente práctica, principalmente centrada en los conocimientos útiles y sin formulismos excesivamente rígidos", según Burrieza.

"No marcó de una forma irreversible al alumno", recuerda el autor del libro que en su día dijo Miguel Delibes a propósito de un colegio que arrancó en 1884 con 138 alumnos de matrícula gratuita y que a comienzos del siglo XX tuvo en el profesor de Gimnasia Ángel Silvelo al primer seglar de su claustro de profesores.

No sería hasta 1971 cuando ingresó la primera docente, Isabel Covaleda, y cinco después cuando se matriculó la primera adolescente, una demora en el tiempo que, a juicio de Burrieza, compensa la "condición pionera" del Lourdes en aspectos como el deporte, la aplicación de las nuevas tecnologías y el bilingüismo.

El centro ganó en los años cincuenta del siglo XX los juegos escolares nacionales, su Escolanía se dejó escuchar en Televisión Española y fue de los primeros centros docentes en incorporar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

El lema lasalliano de "Stella in Castella" se refiere al carácter iluminador que, a través de la educación, pretendían proyectar los Hermanos de las Escuelas Cristianos en la región de Castilla a través de uno de sus colegios que en España "fue referente" junto al Maravillas de Madrid, al de Bonanova en Barcelona y al establecido en la localidad de Paterna (Valencia).

La crónica gráfica y literaria suma cerca de 350 páginas, se estructura de forma cronológica e incluye un listado de 691 religiosos del centro.