Conseguir una plaza escolar de manera fraudulenta podrá se motivo de expulsión

PALMA DE MALLORCA, 30 (EUROPA PRESS)

Conseguir una plaza escolar de manera fraudulenta, ya sea falseando el domicilio para conseguir más puntos o presentando más de una solicitud, podrá ser motivo de expulsión, según explicó el director general de Planificación y Centros, Miquel Martorell, que reconoció que es "muy difícil" de detectar cuando una familia modifica de manera fraudulenta el empadronamiento del alumno para optar a un centro específico.

En declaraciones a Europa Press, Martorell explicó que aunque se dan muy pocos casos, un elemento "típico de fraude" es el referente a la renta, ya que es un factor que suma puntos si se declara baja, aunque puntualizó que ahora es "casi imposible" presentar una renta falsa porque la Agencia Tributaria facilita los datos de "manera automática" a la Conselleria de Educación.

Si la Conselleria detecta que un alumno ha conseguido una plaza o pretende optar a ella mediante algún procedimiento ilegal, automáticamente "se le expulsa del proceso de admisión y se le envía al final de la lista", viéndose reducidas sus posibilidades de acceder a la plaza que desea. Sin embargo, precisó Martorell, si el caso es más grave o reiterado, la expulsión sería "una respuesta adecuada ante una situación de fraude".

Así, a la hora de optar a una plaza la antigüedad en un domicilio también suma puntos, por lo que aunque siendo posible empadronar a un niño en un lugar distinto al que reside de forma habitual, si el cambio en el registro no se hizo dos o tres años atrás, no sirve de nada. Aún así, cuando hay un caso sospechoso, la Conselleria lo notifica al ayuntamiento para que lo investigue.

Los escolares disfrutan de cierto número de puntos para acceder a un centro y son varios los elementos que computan. Así, la proximidad del domicilio del alumno o del lugar de trabajo del padre (2 puntos); cada año completo viviendo en un mismo sitio sin interrupción (1,5 puntos); por fracción de año pero superior a dos meses (0,5 puntos); hermanos matriculados (entre 3 y 4 puntos); renta familiar anual igual o inferior al salario mínimo interprofesional (1,5 puntos); concurrencia de discapacidad del alumno o del padre o hermano (un máximo de 2 puntos).

Existen también criterios complementarios como son la pertenencia a una familia numerosa o que el alumno tenga una enfermedad crónica. Asimismo, Martorell precisó que cada centro puede dar hasta un punto por circunstancias "especiales".

Sin embargo, el responsable de Centros subrayó que los casos en los que se detectan maniobras ilegales son "escasos", aunque matizó que según la ciudad es más frecuente que se den situaciones de esta clase. Por ejemplo, en grandes ciudades como Palma es difícil de detectar, pero en barrios más pequeños falsear el domicilio resulta imposible. Aún así, la mayoría de las familias "busca reunir los máximos puntos posibles de manera legítima".

Precisamente, los padres implicadas en el proceso de solicitud de plaza pueden consultar desde ayer las listas provisionales de alumnos admitidos con el baremo de puntuación asignado a cada solicitante. Este proceso afectará a cerca de 10.200 niños y niñas de tres años edad se iniciarán el próximo curso en el sistema educativo del archipiélago.

Desde la Conselleria de Educación se calcula que el 90 por ciento de los padres que solicitan centro escolar para sus hijos consigue una plaza en sus primeras opciones, aunque siempre hay personas que no consiguen un lugar para sus hijos en el centro inscrito como preferente. Según las patronales del sector, Escola Católica y CECE -que engloba a 21 centros escolares de las islas-, unas 700 familias se quedarán sin la plaza solicitada en un centro concertado.