La Comunidad estudia ocho trazados distintos para llevar el Metro a Mirasierra sin que afecte al Instituto

MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

La Comunidad de Madrid está estudiando ocho trazados diferentes para llevar la ampliación de la línea 9 de Metro a la zona de Mirasierra, en el distrito de Fuencarral-El Pardo, sin la necesidad de demoler el Instituto que lleva el mismo nombre, tal y como se comprometió el consejero de Transportes e Infraestructuras, José Ignacio Echeverría, con las familias del centro.

Según una carta que envió el consejero delegado de Mintra --encargada de las obras del suburbano--, Jesús Trabada, a la Asociación de Padres y Madres (AMPA) del IES y a la que ha tenido acceso Europa Press, hasta la fecha están estudiando "ocho nuevas posibles soluciones, con sus problemas de trazado, por el paso bajo edificios".

"En este momento no tenemos completado el estudio de alternativas, con lo que no podemos elegir la más adecuada de las posibles, pero si puedo adelantar que ninguna afecta al Instituto ni se aproxima al vallado de este, por lo que quisiera transmitirle una total tranquilidad al respecto", continúa la carta que fue enviada a finales de febrero.

En la misma dirección, les asegura que cuando tengan completo el estudio, se pondrán en contacto directamente con las familias del centro y se les contará los resultados de dicho trabajo, que vendría a tranquilizar a los centenares de padres, tanto del IES como del Colegio Mirasierra, colindante al primero, que estaban preocupados por de qué manera las obras del suburbano podían afectar a la vida diaria de sus hijos.

La polémica del derribo del IES comenzó a finales del pasado verano, cuando su Dirección se enteró de que debido a la ampliación de la línea 9, parte de sus alumnos iban a tener que dejar el centro porque tenía que ser demolido y estudiarían en otro totalmente nuevo ubicado un poco más lejos del barrio, en Montecarmelo, hasta que las obras finalizasen y el centro fuese construido de nuevo.

Por parte de las familias de los alumnos que se quedaban, la preocupación radicaba en el hecho que los niños tendrían que soportar niveles de polvo y de ruido más altos de lo permitido por las obras de la estación de Mirasierra que se iba a construir en este punto concreto porque se trataba de la medida más económica para el Gobierno regional.

Sin embargo, después de diversas movilizaciones, desde cartas al Defensor del Menor hasta concentraciones en el barrio y encuentros con los Grupos Parlamentarios en la Asamblea de Madrid, los padres consiguieron que el Ejecutivo autonómico diera marcha atrás a principios de este año y se comprometiera a estudiar diferentes alternativas para poner la boca de la estación en un punto que no afectará a los centros educativos.