Instrucciones para hacerse respetar por los alumnos

  • Dejar claro el rol de cada uno, establecer las normas y castigos desde el primer día o rechazar las provocaciones, son algunos de los consejos de los especialistas para que los profesores conserven la autoridad en clase.

Un alumno utiliza un portátil en clase

Un alumno utiliza un portátil en clase lainformacion.com

Humor: La preparación del profesor de secundaria (Puebla)

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Es el primer día de clase, el profesor llega al aula, escribe en la pizarra su nombre y escucha por detrás: "Ya empieza el tío éste con chorradas". En la mayoría de las ocasiones está incluso más nervioso que los alumnos. ¿Cómo debe reaccionar ante esos comentarios? De acuerdo con los expertos, estos son los consejos a seguir para atajar situaciones conflictivas en las clases: 1. Dejar claro el rol de cada uno: evitar el "colegueo" y establecer la autoridad moral.2. Evitar el enfrentamiento abierto con el alumno, buscar la comunicación escrita y la instancia superior.3. Establecer normas claras acordándolas junto a los alumnos y anunciar cuáles serán las sanciones desde el primer momento4. Recurrir a la expulsión de clase o la retirada de aparatos electrónicos si es necesario.5. No quedarse solo en los departamentos o aulas con los alumnos y evitar el contacto físico innecesario.María Victoria Pérez de Guzman, coautora del libro Aprender a convivir. Violencia y resolución de conflictos, lo tiene claro: "el profesor tiene que ser capaz de trasladar al alumno cuál ha de ser el rol que cada uno tiene que adoptar. El problema llega cuando un profesor se presenta a través de una comunicación de 'colegueo', de ser uno más en la clase, porque lo que hace es que pierde su autoridad moral".A la eterna pregunta sobre si el enseñante debe presentarse como amigo u adversario, María Victora, explica: "la solución para situaciones conflictivas es que demuestre autoridad moral, no creo que el autoritarismo sirva para solucionar ciertos tipos de conducta". De la misma opinión es Elena Cuenca, profesora del curso "Violencia y resolución de conflictos. Técnicas de intervención", impartido por la Universidad de Educación a Distancia (UNED), "hay que trabajar con los alumnos de igual a igual, de una forma horizontal que haga que nos escuchen". Sin embargo, Elena admite que esto no siempre es fácil, "la teoría está muy bien, pero hay que conocer una serie de técnicas para tratar al alumno"."El mejor desprecio es el no aprecio" parece funcionar a la perfección con los "típicos graciosillos" de la clase: "Como el profesor esté constantemente diciéndole cállate, el alumno volverá a repetir y repetir y repetir, está comprobado" afirma María Victoria. Ahora bien, si el comportamiento del alumno se hace más violento y llega a romper una mesa, tirar una silla, etc, "la acción que se debe realizar no es sólo de aula sino también del centro educativo".
Acuerdo entre partes Para María Victoria es necesario llegar a un acuerdo con los alumnos, "es importante que se le recuerden al alumno las normas del centro", pero sobre todo "se deben acordar con la clase cuáles va a ser las normas de funcionamiento del aula de manera que todos determinen qué tipo de castigo, si es que es un castigo, tendrá el alumno si no cumple con las normas establecidas por la clase". "Funciona muy bien porque consigue que los alumnos se impliquen y son capaces de analizar sus responsabilidades dentro del aula" afirma María Victoria, "incluso muchos llaman la atención al compañero que rompe las normas que han sido establecidas por todos". En 2008 el sindicato de profesores ANPE publicó protocolo de actuación para los profesores (ver pdf). "Ha funcionado muy bien porque hicimos además reuniones explicativas" nos explica Rosalía Allier, responsable de comunicación del sindicato. En esa "practicopedia" del profesor encontramos, por ejemplo, como la asociación recomienda castigar a aquellos alumnos con un mal comportamiento y explica que esa amonestación puede ser "por escrito, la expulsión de clase o la retirada de cualquier aparato electrónico". Dentro de esos aparatos se encuentra el móvil, una de las armas que más preocupa a los profesores y autoridades. El número de agresiones grabadas con el teléfono ha ido "in crescendo" cada año, lo que ha provocado que también en internet circulen varios vídeos con los disturbios.
Pánico en las aulasAsimismo, cada vez es más común que los estudiantes interpongan demandas contra los docentes por haber sufrido agresiones cuando la acción del profesor no ha ido más allá de poner una mano sobre el hombro del alumno o rozarle el brazo. Aunque pueda parecer exagerado, el sindicato recomienda "no estar solo en los Departamentos o aulas con los alumnos y evitar el contacto físico innecesario para eludir eventuales denuncias".Pero los profesores no sólo se ven obligados a lidiar con los chavales, también los padres son con frecuencia una fuente importante de conflictos. El último ejemplo lo tuvimos este miércoles, cuando la directora de un colegio público de Madrid fue agredida por el padre de un alumno. Por este motivo, ANPE recomienda recibir a "determinados padres acompañados de testigos" así como en el caso de sufrir agresiones "adjuntar el parte de lesiones junto a la denuncia".Ante este panorama no es extraño que los profesores se vean obligados a "pedir la baja porque sus niveles de ansiedad son altísimos" afirma Yolanda Sáiz Alcázar, psicóloga del servicio de defensa del profesor. La ley propuesta por Aguirre puede presentarse como una ayuda para los profesores, sin embargo lo que no está tan claro es que con la nueva normativa los docentes dejen de llenar la consulta de los psicólogos, ya que según Yolanda, "los profesores tienen pánico".