Educación atiende a 4.411 niños con trastornos del desarrollo en centros educativos andaluces

SEVILLA, 4 (EUROPA PRESS)

La Consejería de Educación de la Junta de Andalucía atiende a 4.411 niños con trastornos del desarrollo de la personalidad escolarizados en centros educativos de la comunidad autónoma andaluza.

De este modo, el departamento que dirige Teresa Jiménez atiende a escolares con trastornos del desarrollo tan diversos como el Síndrome de Asperger, el Síndrome de Rett, Trastorno Desintegrativo, Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) o Trastorno del Desarrollo no especificado, según la respuesta escrita de la consejera a una pregunta del Grupo Parlamentario Popular de Andalucía recogida por Europa Press.

Por provincias, en Almería, la Consejería de Educación atiende a 206 alumnos con trastornos del desarrollo; en Cádiz, 652; en Córdoba, 303; en Granada, 346; en Huelva, 219; en Jaén, 239; en Málaga, 1.157 y en Sevilla, 1.289.

Así, la consejera explica que la atención educativa que recibe el alumnado con Trastornos Generales del Desarrollo se realiza con los recursos humanos, materiales y técnicos establecidos de forma general para la atención al alumnado con necesidades educativas especiales y, en función de la etapa educativa y de la modalidad de escolarización elegida para el mismo, con recursos más específicos que "permiten garantizar la escolarización de este alumnado en las condiciones más favorables para el mismo y alcanzar los objetivos establecidos con carácter general para todos los alumnos".

La decisión sobre la modalidad de escolarización y las diferentes medidas educativas para atender a este alumnado, recogida en el dictamen de escolarización, se fundamenta en al determinación específica y concreta de las necesidades educativas especiales, fundamentalmente las relacionadas con la autonomía personal, la comunicación e interacción social, los posibles trastornos del comportamiento, su grado de adaptación al entorno y la mayor o menor necesidad de recibir apoyo personalizado y especializado, teniendo en cuenta también la edad del alumno.

Esta valoración, reflejada en el informe de evaluación psicopedagógica es realizada, en colaboración con el profesorado y la familia por los Equipos de orientación Educativa en Educación Primaria, que desarrollan una labor de apoyo y asesoramiento al profesorado y las familias y de atención al alumnado, principalmente en relación con las necesidades educativas especiales, realizando una evaluación psicopedagógica y el dictamen que determina la modalidad de escolarización.

Además, en los institutos de educación secundaria, intervienen los Departamentos de Orientación, que realizan una evaluación psicopedagógica de los alumnos que la requieran y desarrolla funciones relacionadas con la orientación académica, psicopedagógica y profesional y con el apoyo de la acción tutorial. Igualmente, desarrolla una labor de apoyo y asesoramiento al profesorado y las familias.

Asimismo, en el ámbito provincial, intervienen el Equipo de Orientación Educativa Especializado, compuesto por profesionales especialistas que atiende al alumnado con necesidades educativas especiales asociadas a distintas discapacidades, entre ellos, un profesional experto en la atención educativa al alumnado con Trastornos Generales del Desarrollo.

Por otro lado, las modalidades de escolarización planteadas para el alumnado con TGD son diferentes si se trata de centros ordinarios o en centros específicos de educación especial. Así, en centros ordinarios se les puede atender en grupos ordinarios a tiempo completo, en grupos ordinarios con apoyos en periodos variables o en aulas específicas de educación especial.

En centros específicos de educación especial, en todas las modalidades de escolarización, la atención educativa especializada que requiere este alumnado se lleva a cabo, en función de las necesidades específicas de cada alumno, por maestros especialistas en Pedagogía Terapéutica, maestros especialistas en audición y lenguaje y monitores de educación especial.

Los maestros especialistas realizan las adaptaciones curriculares necesarias para los alumnos con necesidades educativas especiales y proporcionan una atención individualizada o en pequeños grupos dentro o fuera del aula. Por su parte, los maestros especialistas en audición y lenguaje atienden al alumnado con retrasos, trastornos y patologías del lenguaje oral y escrito, así como a aquellos con dificultades en el lenguaje asociadas a la discapacidad intelectual, motriz y fundamentalmente auditiva.

Por último, los monitores de educación especial atienden, bajo la supervisión del profesorado especialista, al alumnado con necesidades educativas específicas en conductas sociales como la alimentación, hábitos de higiene y aseo personal y desplazamientos dentro del recinto del centro y control de la conducta, así como actividades de ocio realizadas en el mismo centro o en otros entornos.