El Obispo de Santander destaca que ante la crisis hay que hacer "un ejercicio de caridad y de solidaridad"

Dice que la actual situación económica produce "efectos negativos" especialmente en los más pobres, "los que menos culpa tienen"

SANTANDER, 8 (EUROPA PRESS)

El Obispo de Santander, Vicente Jiménez Zamora, destacó hoy que ante la crisis económica hay que hacer "un ejercicio de caridad y de solidaridad", y animó a los sacerdotes a llamar a la responsabilidad, a la solidaridad y a la esperanza.

El prelado presidió hoy en la Catedral la tradicional misa crismal en la que anualmente se bendicen los santos óleos, celebración en la que estuvo acompañado por unos 180 sacerdotes de toda la Diócesis.

En su homilía, Monseñor Jiménez Zamora señaló que "la crisis económica global que padecemos produce efectos negativos en nuestros fieles, especialmente en los más pobres, que son los que menos culpa tienen de la crisis" y destacó que los sacerdotes, en unión con los diáconos, consagrados y fieles laicos, "debemos reforzar los servicios de atención a las personas necesitadas, movilizando a los cristianos y a las comunidades, organizándonos con imaginación y siempre coordinados con las demás parroquias, comunidades religiosas y con los servicios centrales de Cáritas".

Añadió a continuación que "siempre habremos de estar atentos para la denuncia profética de abusos y corrupciones y para apelar a las responsabilidades de quienes las tengan. Pero lo más importante será nuestra propia acción y nuestro testimonio, obedientes al mandato del Señor: dadles vosotros de comer", indicó.

El obispo destacó que "parroquias y comunidades deben ser casas abiertas para los pobres y necesitados" e indicó que la Iglesia "lleva en su código genético su vocación de madre de los pobres, de servidora de la caridad y de signo de la misericordia de Dios".

PLURALISMO

En otro momento de su alocución, Monseñor Jiménez Zamora se refirió al papel del sacerdote y señaló que "no somos funcionarios o profesionales 'ad tempus', para un tiempo determinado, sino ministros 'in aeternum', para siempre".

El Obispo destacó que "no es la eficacia en el trabajo ni la afinidad de sentimientos el fundamento de la fraternidad sacerdotal", sino que es la 'caridad pastoral' la que debe "impulsarnos a amarnos mutuamente y a aunar esfuerzos y trabajos aún con personas que no tengan el mismo carácter que nosotros, ni sigan la misma tendencia ideológica, dentro del pluralismo, que admite la grandeza del ministerio divino en plenitud".

Agregó al respecto que la caridad fraterna debe ser "más fuerte que todas las dificultades y el amor mutuo más que todas las diferencias", y subrayó que "ni la incompatibilidad de caracteres, ni las diferencias temperamentales, ni la diversidad de edades, de encomiendas o misiones, deben dividir a aquellos que se aman y están unidos en Cristo y por Cristo". Antes al contrario --dijo-- "las diversas cualidades o carismas de cada uno son una riqueza, que hemos de valorar, fomentar y agradecer".

El Obispo saludó y agradeció la presencia en la celebración de laicos, miembros de vida consagrada, seminaristas, diáconos, y especialmente a los sacerdotes, llegados de los "cuatro puntos cardinales" de la Diócesis para concelebrar en la Misa Crismal, en la que se bendijeron los óleos de los catecúmenos y de los enfermos y se consagró el santo crisma.

A todos ellos manifestó "con el corazón abierto" su estima y gratitud, al mismo tiempo que renovó su disponibilidad de seguir entregándose a la Diócesis "y de serviros y acompañaros humana y espiritualmente con las fuerzas que Dios me dé", señaló.